Elisabeth
Käsemann: una larga espera de justicia
Más
de 22 años de impunidad cuestionan la política exterior de Alemania
Esteban
Cuya, abril 1999
La Coalición contra la
Impunidad presentó recientemente ante la Fiscalía de Tübingen
una denuncia penal por el secuestro y el asesinato de la socióloga
alemana Elisabeth Käsemann por agentes de la dictadura militar
Argentina. Este es el quinto caso de alemanes desaparecidos o
asesinados en argentina que desde julio de 1998 está siendo investigado
por las fiscalías alemanas. La presentación de la denuncia coincidió
con el viaje del presidente Federal alemán Roman Herzog a Argentina,
y la revelación de la cooperación del servicio de inteligencia
del ejército argentino con la embajada alemana en Buenos Aires.
La socióloga Elisabeth Käsemann nació el 11 de mayo de 1947
en Gelsenkirchen. Sus padres fueron el conocido profesor universitario
y teólogo luterano Ernst Käsemann y la Sra. Margrit Wizermann.
Fue asesinada en Argentina el 24 de mayo de 1977, a la edad de
30 años, después de haber permanecido más de 8 semanas como prisionera
de las fuerzas armadas argentinas. Luego de un escandaloso y humillante
negociado impuesto por militares argentinos, sus restos mortales
fueron trasladados a Alemania. Su familia tuvo que pagarles US$
26,000 a los militares que la asesinaron para poder “rescatar”
el cadáver de Elisabeth. Fue enterrada el 17 de junio de 1977
en Lustnau, Tübingen.
Elisabeth realizó sus estudios primarios y secundarios en Göttingen
y en Tübingen durante los años 1954 a 1966. Como tenía una fuerte
sensibilidad social y política, Elisabeth organizó en su Colegio
en Tübingen un “Club de discusión política”. Posteriormente estudió
Sociología en la Universidad Libre de Berlín, donde se vinculó
a intelectuales socialistas alemanes y latinoamericanos. Aquí
participó en Seminarios conjuntamente con Rudi Dutschke, y otros
líderes socialistas, así como en movilizaciones antifascistas
y contra la guerra de Vietnam. También se integró al círculo de
solidaridad con el tercer Mundo del Instituto de Sociología Otto-Suhr
de la FUB. Elisabeth hablaba perfectamente además del alemán,
el inglés, francés, español y portugués.
A fines de 1968 Elisabeth Käsemann viajó hacia América Latina,
estableciéndose en Buenos Aires, Argentina, donde apoyó al movimiento
barrial y a los trabajadores obreros en sus esfuerzos por la justicia
social. Durante los años 70, Elisabeth ayudó a personas amenazadas
de muerte a huir de Argentina, facilitándoles documentos falsificados
y sacándolos del país. Esta actividad fue suficiente para que
en 1977 el gobierno militar argentino, gobernado por el general
Jorge Rafael Videla la considerara miembro del Movimiento subversivo
Montonero.
El 8 de marzo de 1977 Elisabeth se reunió en Buenos Aires con
su amiga Diana Houston (USA) y le informó que se sentía vigilada
y perseguida por personas desconocidas. Al día siguiente Elisabeth
fue arrestada por personas no identificadas, que la llevaron al
cuartel militar de “Campo Palermo”, un conocido centro de torturas
en Buenos Aires. Posteriormente Elisabeth fue llevada al campo
de concentración conocido como “El Vesubio”, en la zona de La
Tablada, provincia de Buenos Aires, y que estaba bajo la dirección
del Mayor del ejército Pedro Durán Saenz. Aquí fue torturada constantemente.
Unos días después la amiga de Elisabeth, Diana Houston también
fue arrestada por agentes policiales y militares, que le interrogaron
sobre las actividades de Elisabeth Käsemann. La rápida intervención
del gobierno de los Estados Unidos permitió la liberación de la
Sra. Houston.
Elisabeth Käsemann fue vista varias semanas dentro de “El Vesubio”
por varias personas, entre ellas las prisioneras Elena Alfaro
y Ana Di Salvo, quienes sobrevivieron a la dictadura. Elisabeth
no recibió ayuda médica, pese a que se encontraba mal de salud
a causa de las torturas que le habían aplicado. En “El Vesubio”
la tuvieron detenida hasta la noche del 23 de mayo de 1977, cuando
juntamente con otras 15 personas fue separada del grupo de prisioneros
y trasladada a un lugar desconocido para ser asesinada.
Los nombres de las 16 personas que fueron sacadas de “El vesubio”
aparecieron publicados en los diarios en los días siguientes,
el 26 de mayo, como terroristas muertos en enfrentamiento con
efectivos militares en la zona conocida como “Monte Grande”, de
la provincia de Buenos Aires. Elisabeth fue asesinada con disparos
por la espalda, desde muy corta distancia. Las balas le destruyeron
el corazón, según comprobaron médicos legistas de Tübingen.
El 26 de mayo de 1977 el
general Carlos Guillermo Suárez Mason, Jefe de la Primera Zona
del Ejército, que incluía Buenos Aires, informó públicamente que
“en un enfrentamiento entre guerrilleros y cuerpos de seguridad
han muerto 16 subversivos”. El general Suárez Mason publicó la
lista de los “guerrilleros muertos”, 12 hombres y 4 mujeres, entre
ellas “Isabella Kasermann". El 4 de junio un médico de confianza
de la Embajada alemana en Bs. As. comprobó que el cadáver de "Isabella
Kasermann" tenía balazos por la espalda, y correspondía a
Elisabeth Käsemann. La Embajada alemana en Bs. As. ocultó dos
días la información oficial sobre la muerte de Elisabeth Käsemann,
a fin de no perturbar el partido de fútbol por la copa mundial
que disputaban las selecciones de Argentina y de Alemania.
Los cuerpos de las víctimas de “Monte Grande” fueron ocultados
dos semanas después del asesinato. Recién el 6 de junio de 1977
el gobierno militar reconoció oficialmente la muerte de Elisabeth
Käsemann. Unos días antes, el 4 de junio, el oficial inspector
Carlos Eulogio Castro, había efectuado un “Reconocimiento Médico-legal”
del cadáver de Elisabeth Käsemann, firmando, bajo presión militar,
un informe falso, que él no había elaborado. Investigado administrativamente
el oficial Castro declaró que procedió así, por encontrarse bajo
presión militar, y que además hizo el reconocimiento médico en
condiciones de precariedad, ya que se carecía de luz suficiente
y de aparatos de Rayos X. Además declaró que no contaba con los
instrumentos médicos adecuados para realizar las pruebas sobre
las causas de la muerte de Elisabeth Käsemann.
Los organismos de derechos humanos y la Iglesia Evangélica
de Alemania habían estado reclamando más de un mes por la liberación
de la hija del profesor Käsemann. El 26 de abril de 1977, cuando
habían testimonios de que Elisabeth se encontraba como prisionera
de la dictadura argentina, la Obra Diacónica de la Iglesia Evangélica
solicitó al Ministerio alemán de Relaciones Exteriores que la
Embajada alemana en argentina presentara un habeas corpus
a favor de ella, propuesta que fue ignorada por la diplomacia
alemana. También hay informaciones confiables acerca de exigencias
de dinero por parte de los militares argentinos, como pago de
“rescate” de Elisabeth Käsemann, mientras ella se hallaba prisionera.
Según el escritor argentino
Osvaldo Bayer, la familia Käsemann tuvo que pagar US 26,000 dólares
a los militares argentinos para poder recuperar el cadáver de
Elisabeth y llevarlo a Alemania. (diario Página 12, Bs.As. 27.02.199)
“Elisabeth dio su vida por la libertad y por más justicia en un
país amado por ella. Unidos firmemente a sus sueños, soportamos
nuestro dolor con la ayuda de Cristo y no olvidamos la bondad
y la alegría que ella nos proporcionó en la vida”, afirmaron sus
padres el día del entierro en el cementerio de Lustnau, cerca
de Tübingen.
La justicia alemana, tiene ahora, 22 años después del crimen,
la oportunidad de cumplir con su obligación ineludible de buscar
la verdad e identificar a todos los personajes involucrados en
este escandaloso caso de secuestro y asesinato. La tarea no va
a ser muy difícil. Ya en 1988 el juez Lowell Jensen, del Tribunal
del Distrito Norte de California, Estados Unidos, encontró responsabilidad
penal en Suárez Mason por el secuestro y asesinato en Argentina
de 39 personas, entre ellas los congresistas uruguayos Zelmar
Michelini y Héctor José Gutiérrez Ruiz, y las señoras Rosario
del carmen Barredo de Schoeder , Leticia Mabel Akselman, Ana María
Perdighe, Elena Kalaidjian, Catalina Oviedo de Ciufo, y Elisabeth
Käsemann. Además de Suárez Mason, la Coalición contra la Impunidad
ha imputado responsabilidad penal por el asesinato de Elisabeth
Käsemann al General Jorge Rafael Videla, el Comandante José Montes,
y el Mayor Pedro Durán Sáenz, entre otras personas.
Recientemente el diario “Página 12” reveló la identidad de
un mayor del Servicio de Inteligencia del Ejército, SIDE, conocido
por las familias de los desaparecidos alemanes como el “mayor
Peirano”. Este oficial argentino trabajó varios años dentro de
la embajada alemana en Buenos Aires, atendiendo las reclamaciones
de los familiares de los desaparecidos de origen alemán. Su nombre
real es Carlos Antonio Españadero, y vive actualmente en la zona
de Avellaneda, Buenos Aires. Este oficial perteneció al batallón
601 del ejército, un cuerpo especializado en operaciones psicosociales,
infiltración en los grupos opositores, falsificación de documentos,
secuestros y chantajes millonarios.
El “mayor Peirano” puede ser un testigo clave en el caso del
secuestro y desaparición de Jorge Federico Tatter, así como en
el secuestro y asesinato de Elisabeth Käsemann. La justicia alemana
no puede seguir ignorando la lucha de más de 22 años de los familiares
de los desaparecidos en Argentina.