Descendientes de criminales nazis: siete años después de las primeras entrevistas[1]

 

Dan Bar-On, septiembre 1995
Universidad Ben Gurion de Negev, Israel

Sumario

Numerosas publicaciones han descrito al grupo de descendientes[2] de criminales nazis en Alemania con el que el autor originalmente trabajó: el silencio de sus familias y de la sociedad alemana sobre la participación de sus padres en el proceso de exterminio durante el III Reich, el proceso de trabajo interno que llevaron a cabo, el fenómeno de la “doble barrera” entre ellos y sus padres, la lógica de los argumentos morales de los descendientes, la paradójica moral de sus padres, la identificación y pseudo-identificación de los descendientes con las víctimas (Bar-On, 1989a; 1989b; 1990a; 1990b; 1991; Bar-On & Gaon, 1991; Bar-On & Charny, 1992 ; Rosenthal & Bar-On, 1992). Adicionalmente, programas de televisión y periodistas han entrevistado al grupo alemán de auto-ayuda que se desarrolló como un sub-producto de esas investigaciones[3]. La presente discusión es una continuación de esos estudios, 7 años y medio después de las primeras entrevistas, y tiene tres perspectivas:

1.     La perspectiva de los entrevistados alemanes: de qué manera las numerosas entrevistas y/o el trabajo del grupo afectó sus perspectivas de vida.

2.     El rol positivo y negativo de los medios de comunicación en este proceso.

3.     El rol del autor como entrevistador, participante y observador.

 

 

Método

En febrero de 1993 tuve la oportunidad de volver a visitar a mis entrevistados originales en Alemania. Después de leer la versión francesa de mi libro “Legado de silencio” (Bar-On; Eshel, 1991) dos jóvenes periodistas franceses de una agencia independiente me pidieron que vuelva a entrevistar a algunas de las personas que aparecen en el libro para preguntarles acerca de los últimos acontecimientos en la sociedad alemana.

 

Después de leer algunos de los primeros trabajos de esos periodistas (y clarificar sus intenciones), obtener el permiso de los entrevistados, y acordar cuestiones formales (que las entrevistas se llevarían a cabo únicamente con la presencia del autor y que los entrevistados podrían leer y censurar los artículos y las fotografías antes de la publicación), los periodistas y yo empezamos nuestro viaje por Alemania y entrevistamos a doce de los entrevistados originales.

 

Algunos de ellos han mantenido un contacto regular conmigo a lo largo de estos años. Eso ha pasado sobre todo con los participantes del grupo alemán de auto-ayuda, que se ha venido reuniendo cada 2 ó 3 meses desde 1988. Este grupo se formó durante una conferencia en Wuppertal, en la que fueron presentados los resultados iniciales de mi investigación (Bar-On, Beiner & Brusten, 1988). En esa conferencia ellos tuvieron la oportunidad de verse por primera vez y encontrarse con algunos descendientes holandeses de colaboradores de los nazis que habían establecido su propio grupo de auto-ayuda en 1981 (Scheffel-Baars, 1988). A partir de ese momento, empezaron a reunirse como grupo guiados por un psicoanalista profesional (Hardtmann, 1991). Sin embargo, después de un tiempo, ellos prefirieron continuar solos como un grupo de auto-ayuda.

 

Fueron entrevistados por la periodista inglesa Gitta Sereney en enero de 1990 y mas tarde por el equipo del programa “Sesenta minutos” de la CBS, durante la guerra de Golfo, en febrero de 1991. Como estaban descontentos con los informes periodísticos y profesionales que se habían hecho sobre el grupo y su trabajo, decidieron escribir y publicar la historia del grupo tal como ellos mismos la percibían. Esta ha sido publicada como capítulo final de la edición alemana de “Legado de Silencio” (Bar-On; Campus Verlag, 1993). En junio de 1992 se reunieron por primera vez con un grupo de descendientes de sobrevivientes del Holocausto que venían de los Estados Unidos y de Israel. Esos encuentros se focalizaron en las siguientes preguntas:

 

1.     Cuándo y de qué manera averiguó que su familia estuvo vinculada al Holocausto?

2.     Cómo manejo la marginación social y el autoaislamiento originados en este vínculo?

3.     ¿Ha experimentado desarraigo físico o psicológico como producto de este vínculo?

4.     ¿Puede identificarse con la víctima y el victimario? pueden hablar entre ellos? que es lo que dicen?

5.     ¿Es usted capaz de empezar su propia vida, independiente (ni dependiente ni totalmente al margen) de sus padres y de su reconocimiento social?

6.     ¿Cómo y cuándo se enfrentó al tema de la vida y la muerte en su propia historia?

 

Sólo seis de los entrevistados originales han participado regularmente en el grupo. Con algunos mantengo correspondencia y sólo con muy pocos no ha habido contacto desde las entrevistas iniciales entre 1985-1988. Cuando los contacté excepto uno, todos deseaban ser nuevamente entrevistados por los periodistas franceses bajo las condiciones mencionadas antes.

 

Durante las reuniones la periodista francesa (Stephanie Cascino) condujo entrevistas semi-estructuradas en un alemán fluido. El fotógrafo (Nikola Reynhard) no entendía alemán y sentado aparte, observaba sobre todo el lenguaje del cuerpo. Yo, como observador, tuve la posibilidad de recibir tanto la información verbal como la no-verbal de las entrevistas. Fue una manera muy especial de volver a encontrarme con mis entrevistados y evaluar qué había pasado con ellos desde la última entrevista. Esto se volvía aún más interesante a la luz de recientes acontecimientos en Alemania (reunificación, manifestaciones y asesinatos xenófobos).

La presentación personal de los entrevistados alemanes

Lo que viene a continuación son algunos de los principales temas que surgieron en estas entrevistas. Seis de las personas entrevistadas eran miembros del grupo de auto-ayuda. Ocho de las personas aparecieron en “Legado de silencio” (Bar-On, 1989a) Un análisis de las entrevistas con Hiltrud (quién no esta incluida en el libro) apareció en un artículo separado (Rosenthal y Bar-On, 1992). Aunque hubo diferencias interesantes entre las entrevistas originales y éstas, va mas allá del alcance de este trabajo tocar este aspecto en detalle.

 

Renate[4] (“Legado de Silencio”, capítulo 11) escuchó por primera vez acerca del rol que tuvo su padre en el proceso de exterminio cuando tenía 18 años. El fue arrestado en 1961 y juzgado por crímenes que había cometido mientras estuvo a cargo de un grupo especial de operaciones durante la guerra. Estuvo cuatro años en prisión. Entonces él le dijo: “ahora tú no podrás estudiar en la universidad”. Renate cree que ella reaccionó frente a esta difícil situación yéndose de casa, estudiando derecho, casándose, teniendo un hijo y apoyando ideologías de izquierda durante la revolución estudiantil. Ella dice: “ahora pienso que muchas de las piedras que tiré a la policía estaban en realidad dirigidas contra mi padre”. Sin embargo, ella pudo discutir arduamente con él sobre ese tema, como nadie más pudo en su familia. Lo mas duro para ella fueron sus palabras: “todo lo que hice entonces lo hice solo por tí y tus hermanos”. Su padre nunca asumió ninguna responsabilidad ni tuvo sentimientos de culpabilidad o vergüenza por los actos tan atroces que cometió. El solo se quejó por el hecho que él, como policía, “tuvo que perder su tiempo con esos criminales”. Renate fue la única persona en su familia que reprochó a su padre. Su madre trató de suicidarse después que su marido fue puesto en libertad y tuvo una fuerte depresión por muchos años hasta su muerte. Su hermana fue la “niña bonita” de su padre y nunca le reprochó nada. Su hermano, que fue quien más sufrió la rigidez paterna, no puede establecer una vida estable. Renate se divorció a los pocos años de haberse casado y ha tenido dificultades para establecer relaciones estables. Ella llegó a nuestra entrevista inicial casi por coincidencia: estaba viajando a Francia en bicicleta con un amigo. Hicieron un alto en el camino y su amigo le sugirió que me viera, un entrevistador interesado en “recuerdos de familia sobre el III Reich”. Yo era el primer israelí con el que ella hablaba y el primer extranjero a quien ella le contaba la historia de su padre. Después de la entrevista ella se sometió a una terapia. Cuando nos encontramos por segunda y tercera vez ella estaba en una etapa de reconocimiento del efecto que el pasado había tenido en su vida y en su historia. Hoy, ella asocia la decisión de ir a una terapia a la crisis en la que entró cuando su hija, a los 18 años, dejo la casa y se fue a estudiar a otra ciudad.

 

Renate vino a la conferencia en Wuppertal y se unió al grupo de auto-ayuda aunque debido a la distancia no asistió a muchas reuniones. En junio de 1992 participó en el taller con los hijos de los sobrevivientes y planea venir a los siguientes. El taller de junio fue un mes antes de que ella se volviera a casar. Renate cree que la terapia a la que se sometió por casi siete años le ayudó a trabajar la relación con su padre y a establecer una nueva relación de pareja. Ella dice: “fue una suerte que mi terapeuta fuera sensible con el impacto que tuvo el pasado nazi en mi vida”. Ahora ella podría hablar con su padre, ahora incluso puede sentir su amor por él. Sin embargo esto es aun muy doloroso para ella y podría mantenerse siempre así.

 

Renate es muy pesimista sobre la situación actual en Alemania. Ella siente que muchos de los antiguos patrones de pensamiento, especialmente aquellos de la superioridad de la raza aria y el odio racial están todavía en la mente y corazón de la gente.

Renate teme que la caída del bloque comunista haya traído caos y nihilismo a las sociedades europeas. “No hay nada positivo en no creer en nada más ni socialismo ni capitalismo”.

 

Monika (“Legado de Silencio”, capítulo 12) nació fuera del matrimonio y estuvo tres años en un “Lebensborn”[5] hasta que su madre la recogió y se la llevó a casa. Le tomó varios años averiguar que su padre había sido uno de los peores criminales del régimen nazi. El fue ejecutado por los rusos inmediatamente después de la guerra por su rol en la exterminación de los judíos y comunistas en la región de Riga. Durante su persistente búsqueda de más detalles acerca de su padre -búsqueda que realizó sola pues su madre no quiso ayudarla y siempre negó todo- fue a Riga (en ese momento, aún URSS) donde trató de obtener mas información acerca de su padre de la gente que lo había conocido. En esa época Monika conoció también a un estudiante de doctorado que le habló de mí y nos encontramos en varias oportunidades entre 1985 y 1988. Monika es profesora de una escuela especial donde alumnos con problemas estudian en la misma aula con alumnos promedio y hasta con especialmente dotados.

 

Monika tuvo una mala experiencia con un terapeuta que: “no quiso hablar acerca del rol que tuvo mi padre durante el período nazi porque eso no tenia nada que ver con mis problemas”. Sin embargo, un tiempo después, ella se unió a una comunidad terapéutica en Schwartzwald -Selva Negra- que la ayudó a tener más auto-confianza. Monika aceptó ser filmada en 1987, junto con Hiltrud (ver mas abajo). Fue a la conferencia de Wuppertal y se unió al grupo de auto-ayuda con el cual tuvo una relación ambivalente. Por ejemplo, no accedió a firmar el capítulo que explicaba el proceso del grupo (en la edición alemana del libro) pues éste “no reflejaba exactamente” su historia”. Monika se contactó con uno de sus medio-hermanos de quien escuchó nuevos detalles sobre su padre. Recién en ese momento pudo decir: “ahora puedo dejarle (a mi padre) estar cerca de mí. Ya no siento ni miedo ni fascinación por él, ni siento que sus atroces partes estén en mí de una forma misteriosa. Yo soy otra persona y quiero vivir mi propia vida”.

 

Monika también asistió al taller en 1992. Una tarde ella mostró una película hecha algunos meses atrás por la BBC sobre ella y su padre, en el que su madre también aceptó participar. Monika aún no ha dado su consentimiento para que el filme sea proyectado en Alemania ya que “quiere ser capaz de manejar su propia vida privada”. Ella fue la participante alemana de la conferencia de junio que más activamente trabajó con los medios de comunicación, el medio académico, etc. Ella sintió que los participantes alemanes habían sido maltratados por la CBS y por Gitta Sereney y quiso cuidar que esto no ocurra nuevamente. Recientemente, Monika ha sido designada responsable de la asociación que los participantes alemanes establecieron en el encuentro de junio. Adicionalmente, ella trajo a Catherine Clay de la BBC (la productora del filme sobre ella y su padre) quien planea hacer una película del próximo encuentro del grupo en Israel. La sensibilidad y paciencia de Catherine ayudaron a Monika a participar en el primer filme y superar algunos momentos realmente difíciles, como por ejemplo un encuentro en Riga con un judío ex-prisionero de su padre. Monika fue menos abierta que Renate al hablar de los actuales acontecimientos en Alemania.

 

Bernd (“Legado de Silencio”, capítulo 8) es el hijo mayor de uno de los más importantes líderes nazis. Nació en 1930 y creció en una “especie de ghetto” (según sus propias palabras) para la jefatura nazi en Berchtesgarten. A los diez años fue enviado a un internado de la SS debido a sus bajas notas en el colegio. En esa escuela, muy lejos de casa, el vivió la caída del III Reich y la muerte de sus líderes. Ocho de los jóvenes que estaban a su alrededor se suicidaron durante esos días. El también pensó en suicidarse hasta que las conversaciones con un amigo lograron disuadirle. Estuvo muy enfermo y los dos años siguientes vivió con una familia de campesinos austriacos en los Alpes Tiroleses. “ellos eran verdaderos creyentes en Dios y eso me ayudó a decidir mi ingreso a la Iglesia Católica”. Bernd se hizo sacerdote. En esos momentos también conoció de los masivos crímenes que el régimen nazi había cometido. Se fue a un monasterio en África donde tiempo después enfermó gravemente y luego tuvo un accidente de carretera. Más tarde dejó el sacerdocio y se casó con una ex-monja que lo había ayudado a rehabilitarse de sus graves heridas.

 

Bernd enseña religión en una escuela vocacional. Yo fui el primer judío con quien él se encontraba conscientemente. Aceptó ser filmado, fue a la conferencia de Wuppertal y se unió al grupo de auto-ayuda. Aceptó ser entrevistado por Gitta Sereney y por la CBS. En ambos programas apareció usando su nombre real, sin embargo fue reacio a aparecer en la televisión alemana. Tenía miedo de perder la pensión que se materializaría en 1992. Durante la guerra del Golfo Bernd me llamó por teléfono cada semana, preocupado por mí y mi familia. Una vez me dijo: “aún recuerdo la tarde en que Chamberlain vino a nuestra casa y yo le di la mano como un niño. Viéndolo desde la perspectiva actual, si en esos momentos alguien hubiera parado a ese loco, Hitler, quizás hubiéramos podido salvar la vida de 50 millones de personas”.

 

En un momento Bernd me mostró lo que había estado escribiendo acerca de la forma en que los nazis usaron el idioma alemán: uno no podría entender quién es el responsable por los actos de los que se habla en los textos. Dio como ejemplo el protocolo de la conferencia de Wansee en que la “solución final” fue discutida tácitamente. Yo alenté a Bernd a que siga escribiendo sobre ese tema. A esta visita él vino con un diskette y un librito que había escrito con fines educativos en el cual analiza algunos textos, incluida una carta escrita por su padre en la que justifica el linchamiento de pilotos británicos y americanos en los últimos períodos de la II Guerra Mundial. Bernd es ahora pensionista y esta planeando su primer viaje a Israel para participar en nuestro próximo taller. Accedió a ser fotografiado por los periodistas franceses “en tanto la fotografía no se publique en Alemania”. Bernd no estaba seguro acerca de los actuales acontecimientos en Alemania: acaso los medios de comunicación no son manipulados? Sin embargo, está de acuerdo con Fritz e Hiltrud en que el principal problema está menos con los jóvenes que prenden fuego a casas de extranjeros que con los “espectadores”, usualmente de la generación de sus padres, que animan a los jóvenes a que cometan estos actos. El cree que solamente a través de la educación, ayudando al joven a ser sensible con temas tan complejos como la manipulación del lenguaje hecha por los nazis, podrán diferenciar entre el uso genuino y la manipulación de la lengua alemana.

 

Fritz y Maya (Bar-On, 1989: capítulo 13) tienen una historia poco usual. Fritz es hijo único de un comandante de la Gestapo que fue ejecutado por los británicos después de la guerra por las atrocidades cometidas en campos de concentración en el área de Braunschweig que estaba a su cargo. Maya es una sobreviviente judía de un pueblo de Ucrania donde estuvo escondida durante dos años cerca de la casa de su abuela (no judía) después que el ghetto judío fue liquidado en el verano de 1942. El comandante de la Gestapo que dirigió esa operación permitió que su abuela rescatara a su primo y a ella. Mientras que su primo creció en la Unión Soviética y se convirtió en un prominente juez y conferencista, Maya, su madre y su padrastro se fueron primero a Polonia y más tarde a Israel. Maya, después del fracaso de una relación sentimental se fue a trabajar a Alemania donde conoció a Fritz con quien se casó hace 24 años. Maya y Fritz como Bernd, Monika, Peter, Thomas y muchos otros hijos de criminales, no tienen hijos.

 

Al inicio Maya y Fritz eran muy activos en motivar las reuniones del grupo de auto-ayuda. El grupo se reunía generalmente en su casa. Después de algunos severos ataques de asma, Fritz tuvo que dejar su trabajo como maestro de escuela y recientemente ha regresado a sus antiguos hobbies: la construcción de muebles de estilo antiguo y la joyería. Después de los recientes cambios en la ex-URSS, Maya fue a Ucrania a visitar el pueblo donde nació y ahí se reunió con su primo por primera vez desde la guerra. Ellos no habían tenido contacto durante todos estos años debido al temor de que los antecedentes judíos de su primo pudieran comprometer el trabajo de Maya. Recientemente, su primo visitó a la madre de Maya en Israel, junto con Maya y Fritz. Fritz ha sido siempre muy duro consigo mismo y con su padre. Una vez, mientras era filmado, rompió a llorar cuando leía en voz alta la carta que su padre escribió a su madre antes de ser ejecutado por los británicos. Ahí le pedía cuidar al niño y no contarle nada acerca de la ejecución antes de que Fritz cumpliera los 18 años. En mi última visita a su casa vi a un Fritz muy distinto: nunca antes lo había visto reír tanto. No ha tenido ningún ataque más de asma desde su retiro, hace casi un año.

 

Hiltrud (Rosenthal & Bar-On, 1992) es la hija de un físico que condujo el programa de eutanasia en su región. Debido a los bombardeos que vivió, desde la guerra sufre severos desordenes del sueño. Ella recuerda haber vivido escondiendo sus problemas de visión hasta después de la guerra, sentándose siempre en la primera fila de la clase. Sospecha que su padre, siguiendo su ideología de la pureza de la raza aria, mató a su hermano menor al haber nacido con una deformación en el pie. Ella recuerda a su padre como una persona alegre durante la guerra pero luego quebrado y amargo debido a que los judíos “controlan nuevamente el mundo y lo persiguen”. Sin embargo, su padre volvió a practicar la medicina después de la guerra hasta su muerte, de un ataque al corazón, en 1957.

 

Hiltrud empezó a hacer preguntas acerca del pasado por su marido, quien creció en una tradición social-demócrata. “Conoces bien a tu padre? eso es lo que él solía preguntarme”. Sus hijos también le hacían preguntas en casa. Pero sólo después de la muerte de su propio hijo a la edad de 21 años víctima de leucemia, ella profundizó su interés en conocer el atroz rol que su padre había jugado durante la guerra. Hiltrud trabaja con grupos de padres que han perdido un hijo de cáncer y trabaja para una agencia dando primeros auxilios por teléfono. Es la única que pregunta a sus clientes que pasó en sus familias durante la guerra mientras sus colegas creen que esto es un “asunto viejo e irrelevante”. Su hija estudió psicología y está haciendo una investigación para su tesis de graduación, entrevistando hermanos de personas que se han suicidado o que han muerto en accidentes de tránsito. Hiltrud se unió al grupo después de participar en la conferencia de Wuppertal junto a su hija y su esposo. Aceptó ser filmada (con Monika) y entrevistada por Gitta Sereney, la CBS y ahora por los periodistas franceses. Irá a Israel con su hija, quien le ayudará con la traducción pues su manejo del inglés no es suficiente. A Hiltrud le gustaría que el filme sobre el grupo sea mostrado en Alemania. “No deberíamos escondernos mas, eso es lo que hemos hecho por años. Deberíamos hablar en voz alta, de manera que todos puedan oírnos. Eso es ahora aún más importante que en el pasado”.

 

Rudolf (“Legado de Silencio”: capítulo 9) vive en el campo, en el pueblo de sus antepasados. Ahí se retiró hace 3 años después de trabajar en los ferrocarriles y en la estación de bomberos de Wuppertal. Caminó con nosotros alrededor del pueblo señalando sitios históricos vinculados a su familia desde la época de los hugonotes. “En 1670 se cayó aquí del caballo el abuelo de mi tatarabuelo muriendo en el acto”. Rudolf y yo nos escribimos aunque él no participa en el grupo de auto-ayuda. Fue un par de veces a las reuniones pero se sintió excluido, especialmente después de una vez en que fue vestido con su uniforme de bombero y provocó que la gente se quedara paralizada en sus sillas al recordarles otros uniformes que ellos rememoraban de su infancia.

 

Rudolf vino a la entrevista inicial en respuesta a un aviso en el periódico local solicitando gente que viniera y contara “sus recuerdos familiares del III Reich”. Vino con una carta que su padre había escrito en Mayo de 1945 y que nunca se la había mostrado a nadie. En esa carta su padre contaba como había presenciado la destrucción de un ghetto judío con el que el solía trabajar en las vías del ferrocarril en Paravianovo, en Rusia. Después de este hecho, el padre se quebró emocional y físicamente y fue enviado a casa donde el joven Rudolf, en ese entonces miembro de las Juventud Hitleriana, le reprocho haber incumplido sus deberes con la patria. El padre de Rudolf nunca se recuperó y le tomó a su hijo muchos años reconocer que su padre le había dicho la dolorosa verdad, la cual Rudolf no había querido aceptar.

 

Actualmente Rudolf padece de cáncer. Sus hijos no están interesados en conocer el pasado. De alguna manera, el autor -y ahora también los periodistas- somos los únicos que quieren escuchar su historia una y otra vez. Durante la guerra del golfo, Rudolf se comunicó conmigo y sugirió que le enviara a mis hijos -el correría con los gastos- hasta que Israel fuera nuevamente un lugar seguro. “te prometo que estarán en buenas manos” dijo. Rudolf es la única persona de nacionalidad alemana que el autor conoce que está orgulloso de ser alemán. El aún puede cantar las canciones que solía cantar en la Juventud Hitleriana y casi con el mismo entusiasmo. Solo que ahora el conoce sus profundos significados. Pero a la gente que lo rodea no le interesa, ellos quieren las viejas canciones “y eso es hoy el verdadero peligro” concluye.

 

Helmuth (“Legado de Silencio”, 1989: capítulo 3) accedió a reunirse con nosotros en un restaurant de la estación central de trenes de Frankfurt. Viajó durante dos horas para vernos por primera vez desde nuestra última entrevista, en 1987. Hace aproximadamente seis meses recibí su nuevo libro de poemas en el que incluye por primera vez algunos poemas sobre su padre. En nuestra última entrevista, él me había dado el primer poema. Cuando lo llamé y le propuse venir a la conferencia en Wuppertal y luego cuando le sugerí unirse al grupo de auto-ayuda el se negó “no soy el tipo de persona que le gusten los grupos. Soy un individualista. Además, creo que nada podría cambiar mi caso“. Helmuth vive con el recuerdo del suicidio de su padre, en 1945, poco antes del fin de la guerra. El escuchó de casualidad una conversación entre sus padres sobre si el padre debería matar a la familia entera o solo suicidarse. Estaba contento de verme. Había esperado reunirse conmigo y contarme las reacciones de sus hermanas frente a mi libro y el capítulo sobre él. Sin embargo, cuando los periodistas se unieron a nosotros, dijo que había olvidado que ellos iban a venir (aunque esa fue la razón por la que lo había llamado algunas semanas antes). Estuvo reservado y repitió su historia en términos generales. No deseaba ser fotografiado y estuvo más interesado en la vida de sus entrevistadores. “ ¿por que no debería preguntarte acerca de tu padre? ¿acerca de tus motivos para verme? La periodista aceptó pero Helmuth no pudo abrirse más. Explicó que habla bastante sobre si mismo en el programa literario que dirige en una radio local. Sus poemas también son una especie de desahogo, aunque sólo recientemente ha empezado a escribir sobre su padre. “si, amo a mi padre. Quizás si él supiera cuan aficionado me convertí a los nombres de animales y plantas, estaría orgulloso de mí. Cuando él estaba aquí, no estaba orgulloso de mí porque era débil. Yo tenía miedos y se supone que los hombres no deberíamos tenerlos. No estoy muy seguro que eso haya cambiado mucho. Quizás sí, hasta cierto punto por lo menos”.

 

Peter Thomas Heydrich (“Legado de Silencio”: capítulo 6) es el único de los entrevistados que usa su nombre real. Ahora nos encontramos con Peter en su casa. Peter es un artista que representa sobre a todo poetas judíos que fueron asesinados u obligados a irse de Alemania por los nazis, y que luego fueron olvidados. Durante la guerra del Golfo le dijo al entrevistador de la CBS: “no puedo entender lo poco que ha cambiado la mente de esas personas: ¿cual es la diferencia entre suministrar gas para las cámaras de gas de Auschwitz y proveer de gas a Sadam Hussein? En ese momento el periodista francés le preguntó: ¿quienes son “esas personas”? Peter dio un ejemplo: recientemente, un gran industrial de Düsseldorf lo había llamado varias veces.

- nos gustaría invitarlo a una de nuestras reuniones habituales

- ¿quiénes son ustedes?

- somos algunos industriales y ejecutivos que se reúnen y discuten temas de actualidad y del pasado. Como usted es un Heydrich nos gustaría invitarlo y escuchar su opinión

-¿de qué esta hablando?

- usted sabe, todas esas publicaciones acerca de lo que ocurrió durante el III Reich

- ¿qué publicaciones? ¿cuál es su punto de vista?

- bueno, aquellas sobre los judíos y todas esas mentiras de que fueron envenenados con gas, etc.

- si ese es el tema, no estoy interesado

-¿pero usted no es un Heydrich?

- lo soy, pero tengo mis propias opiniones y estas son diferentes a las suyas.

- ah, no lo sabía...

 

Ese fue el final de la conversación pero recientemente hubo mas llamadas.

El periodista francés le preguntó: ¿qué significó para usted el encuentro con Dan?

Peter empezó a llorar. Durante un rato no pudo responder. “Dan fue mi victoria personal”, dijo finalmente. Qué victoria? “que aquellos veinte años durante los cuales me torturé por el hecho de ser un Heydrich, que cargué con la culpabilidad de la familia, que aquellos años tuvieron un sentido, no fueron una pérdida de tiempo. Hasta que encontré a Dan yo estaba muy solo en esta lucha. Pero tampoco significa que la lucha ya terminó. No hay manera de acabarla. Sin embargo ahora puedo vivir con ella en mejores términos”.

Discusión

1. Las experiencias descritas ¿afectaron las perspectivas de vida de los entrevistados alemanes?

Es muy difícil evaluar el efecto que las numerosas actividades descritas arriba tuvieron en las vidas y en las perspectivas de vida de los descendientes de criminales nazis. Tantas otras cosas les han sucedido durante estos siete años y medio que sería presuntuoso hablar de una sola y definitiva causa. Pero, aunque por un lado evitamos afirmar que sólo las entrevistas, el grupo de auto-ayuda o los medios de comunicación fueron la causa, no podemos dejar de reconocer los importantes cambios que esas personas experimentaron durante todos estos años.

 

Por ejemplo, creo que Monika, que empezó su persistente búsqueda antes de conocernos, hubiera continuado, e incluso hubiera llegado hasta la BBC sin la ayuda del grupo, sus entrevistas conmigo o sus encuentros con los medios de comunicación. Pero no hay duda que todas esas experiencias, aún si algunas fueron problemáticas, le ayudaron a confrontar los efectos posteriores del pasado y continuar su propio trabajo interno (Bar-On, 1990). De manera similar, atribuye sus actuales sentimientos hacia su padre y su nueva relación sentimental al éxito de su terapia.

 

La mejoría en la salud de Fritz y su renovado interés en el trabajo creativo pueden ser asociados con su jubilación temprana. El buen humor de Maya puede ser asociado con la posibilidad de visitar su pueblo natal y encontrarse con su primo a quien no veía por más de cuarenta años. El estudio de textos nazis hecho por Bernd puede ser asociado con su retiro y el alivio de que no le hayan quitado su pensión a causa de haberse expuesto y expuesto el rol que su padre tuvo en la dirección nazi.

 

Es interesante que todos ellos reflejen ahora un desarrollo positivo, cada uno a su propio ritmo y en su propio campo. Todos tienen ahora unas perspectivas de vida más optimistas comparadas a las que tenían durante los encuentros iniciales. Yo creo que es producto del procesamiento de las numerosas y diferentes experiencias a las que estuvieron expuestos empezando por las entrevistas, el establecimiento del grupo de auto-ayuda, los encuentros con el profesor Hardtmann, Gitta Sereney, la gente de la CBS y finalmente pero no por ello menos importante, el encuentro con los hijos de los sobrevivientes en 1992.

 

Daré un ejemplo. Durante la filmación del programa de la CBS me reuní con la sociedad psicoanalítica en Colonia. Decidí mostrar la entrevista grabada con Monika y Hiltrud y les pregunté si querían venir y participar en la reunión, lo que ellas aceptaron. Al inicio de esta reunión pude sentir mucha agresión tácita de parte de la audiencia. Algo así como “quien trae a sus clientes a una sesión de terapeutas? Sin embargo, después de ver el filme y escuchar a Mónika e Hiltrud la atmósfera cambió. Uno de los psicoanalistas se levantó y dijo abiertamente: “aunque nosotros somos psicoanalistas con mucha experiencia, siento que ustedes dos están mucho mas adelantadas que yo en el trabajo de esos temas. No empezaré ese proceso aquí pero ahora sé que es lo que tengo que buscar”.

 

Los miembros del grupo de auto-ayuda están mucho mas avanzados en este proceso. Aquellos que decidieron unirse al grupo inmediatamente estuvieron más motivados. Sin embargo, esto también puede ser atribuido al hecho de que los miembros del grupo tuvieron más oportunidades de discutir sus problemas con los otros, y estuvieron más expuestos a otras experiencias externas. Pero también podemos distinguir cambios en las personas que no participaron en el grupo de auto-ayuda. Vemos un alivio en el retiro de Rudolf y el haber recibido finalmente su pensión, una expresividad muy creativa en las perspectivas de vida actuales de Helmuth y un alto grado de auto-conciencia y conciencia social en Peter. Pero probablemente ellos estén pagando un alto precio por su auto-impuesta o forzada soledad.

 

Todo esto nos lleva a la pregunta: contra qué deben luchar realmente?

Ellos viven con sus familias, hablan su lengua materna, viven en su propia cultura y medio social, no como los sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes que tuvieron que ajustarse a un contexto totalmente extraño junto a la lucha contra los efectos posteriores del pasado tan traumático que vivieron. ¿Por qué hablan de un tipo de auto o social marginación o aislamiento? Algunos lo describen como un sentimiento de “desarraigo psicológico” (diferente del desarraigo físico de las familias de los sobrevivientes). Sus raíces han sido “envenenadas” o “contaminadas” y les tomará muchos años volver a confiar nuevamente en el suelo al que están vinculados a través de esas raíces. Estas expresiones surgieron durante el encuentro de junio de 1992. El sorprendente sentimiento de cercanía con los descendientes de los sobrevivientes del Holocausto los ayudó a comprender en que medida los dos grupos se sentían aislados de su propio pueblo, por razones similares pero a la vez distintas.

 

Peter y Helmuth quizás puedan vivir mejor con ese sentimiento de desarraigo o marginación y transformarla en alguna expresión artística o intelectual. Rudolf pudo trabajar ese sentimiento regresando a sus raíces físicas, al pueblo de sus antepasados. Son muy pocas las personas que no encuentran un camino o una solución. Uno de los entrevistados, no presente aquí, le dijo a los periodistas franceses antes de que se fueran: “odio a mis padres y conforme pasa el tiempo los odio más”. Mas tarde ella me dijo: Puede imaginarse lo que significa envejecer con este sentimiento? cuánto de auto-aversión debe de haber, cuánta lucha diaria es necesaria para continuar viviendo con un sentimiento como este?

Los entrevistados no tuvieron una actitud común frente a la situación actual en Alemania. La mayoría no se sorprendió. Mientras Renate y Peter Thomas fueron mas pesimistas y no confiaban en la sociedad alemana, otros tomaron caminos mas pragmáticos: ¿Qué puede hacerse? con quienes se trabajaría? que podrían hacer ellos al respecto? Bernd preparó un programa educativo acerca del lenguaje nazi. Hiltrud creía que el filme debería ser proyectado en Alemania de tal manera que otros podrían sentirse atraídos por su experiencia personal. Sólo unos pocos entrevistados dejaron de sentir ese sentimiento de marginalidad social que habían expresado durante las entrevistas iniciales.

 

El proceso vivido también tuvo sus accidentes, aunque felizmente menos numerosos de los esperados. Hilda (Bar-On, 1989: capitulo 4) no quiso venir a la conferencia de Wuppertal en 1988. Ella me escribió después de que mi libro fuera publicado pidiéndome que la excluya de la edición alemana. Sus amigos dicen que se arrepintió. En el encuentro inicial ella había hablado como si se encontrara en trance. Abrió algo y luego paró repentinamente. Como yo no tenía ningún tipo de compromiso terapéutico con ella, solo pude aceptar y respetar su deseo aún cuando estaba preocupado y me entristecía su decisión. Otro accidente fue Chana, una mujer holandesa que participó en el grupo de auto-ayuda. Ella escribió la versión inicial de la historia del grupo que planeamos publicar juntos. Sin embargo, cuando trabajábamos en el capítulo final de la versión alemana yo propuse que los miembros del grupo deberían participar en la redacción y la firma de éste. Esto creó un conflicto entre Chana y yo: ella se sintió traicionada, despreciada, y no pudo manejar mi pedido como algo legítimo y digno desde la perspectiva de los participantes alemanes.

 2. Evaluando mi rol en este proceso

Evidentemente, veo este proceso en retrospectiva. Al inicio mi papel fue muy corto como entrevistador. Tal vez para ellos era sólo un extraño que vivía muy lejos y que hasta podía ser identificado con las verdaderas víctimas de sus parientes. Asumí que quizás ellos no desearan verme otra vez después de nuestra primera entrevista, o quizás ni siquiera antes de ella. Pero las cosas se desarrollaron de manera distinta. Mientras más veía a Renate, Monika, Bernd, Fritz, Maya, Hiltrud, Peter y los demás, mayor era mi interés hacia ellos así como su deseo de verme nuevamente.

 

Sin embargo, yo nunca tuve ningún compromiso con ellos. ¿Cuál podría haber sido?

debí convertirme en su terapeuta? debí convertirme en un amigo? no pude ser nada de eso. Yo tenía mi propia vida, muy lejos de sus espacios y realidades. Sin embargo, había empezado algo y sentía que era mi responsabilidad continuarlo, en la medida que ellos quisieran compartir sus procesos conmigo. Yo no tuve a nadie de quien aprender al no haber nadie que haya tratado antes estos temas de esta manera previamente Lentamente, a través de un proceso de ensayo-error fui asumiendo un compromiso a largo plazo con esas personas y sus vidas. Sin embargo, fue un proceso paulatino en que mi lema siempre fue “deja que ellos lo hagan por sí mismos”. En primer lugar decidí invitarlos a la conferencia en Wuppertal prometiéndoles que no habría etiquetas con sus nombres por lo que pudieron mantenerse en el anonimato. Doce de los entrevistados fueron a la conferencia, lo cual me animó mucho. Y fue durante la sesión en que se veían por primera vez, que surgió la idea de iniciar el grupo. Como sabía que no podría asistir regularmente a las reuniones, le pedí al profesor Hardtmann que sea el facilitador del grupo. Sin embargo, yo era regularmente informado -en la medida que ellos lo quisieran- como se desarrollaban las reuniones. Durante los cinco años que se reunieron yo solo fui en tres oportunidades después de que el profesor Hardtmann había dejado el grupo. Durante esas reuniones tuve dos intervenciones: recomendé que el grupo permita que Gina Sereney y la CBS los entreviste. Deseché muchas otras solicitudes de conocer al grupo por falta de confianza en los solicitantes o porque habría implicado intervenciones demasiado frecuentes y repetitivas.

 

Las negociaciones con los medios de comunicación fueron problemáticas. La televisión y la prensa tienen sus propias reglas y los productores sus propias presunciones acerca del interés del público en información sensacionalista presentada de una manera simple y corta aunque de esa manera estén diciendo mas de ellos mismos y de la gente que los financia que del público que creen que tienen como espectador. Ser hijo de un perpetrador nazi es una historia compleja, difícil de explicar en quince minutos. Aunque al mismo tiempo, el hecho de ser hijo de un líder nazi o hija de un relativamente desconocido criminal puede tener muy poco que ver con el esfuerzo que esas personas hacen por crear su propia historia. Por ésa y por otras razones más, los malos entendidos fueron inevitables. Sin embargo creo que esas exposiciones al público -con todos sus inconvenientes- tuvieron efectos positivos. Exigió de los entrevistados hacer un resumen de lo avanzado hasta ese momento: ¿dónde estoy ahora? Les dio la oportunidad de retroalimentarse, aún de un público muy distante. Les exigió una nueva y fresca confrontación con las preguntas básicas: porqué mi padre lo hizo? que efectos tuvo esto en mi vida? Preguntas que no tienen respuestas exactas y que tienen que ser hechas una y otra vez, desde nuevas perspectivas y con la ayuda de diferentes personas. El hecho que -después de todas sus quejas del programa de la CBS- Monika haya aceptado participar en el programa de la BBC y contar su historia, que haya sugerido a los otros miembros del grupo que la BBC debería filmar la siguiente sesión en Israel, y que todo el grupo haya aceptado la propuesta, habla por sí solo. Yo no participé en ninguna de esas decisiones.

 

Sin embargo, la mejor de todas las acciones fue la idea -y su posterior materialización- de reunir a descendientes de “ambos lados”. Aquí el tiempo jugó un papel crucial: ni muy pronto, de manera que pudiera ser incómodo confrontarse a los descendientes de las víctimas, ni demasiado tarde, sino antes que el grupo se disolviera por falta de interés o por problemas internos.

 

Ese encuentro demandó mucha energía de parte de ambos grupos, pero se convirtió en una prueba muy especial para el grupo alemán: ¿podremos manejarlo? ¿nos aceptarán? ¿podremos entender sus problemas? puede ser que parte de los cambios positivos que pude percibir entre mis entrevistados durante la visita a Alemania descrita aquí se hayan debido al enorme efecto relajante que el encuentro de junio produjo en el grupo. Ahora estaban más activos, escribiéndose entre ellos y con los americanos e israelíes. Se organizaron en una asociación similar a lo que los americanos hicieron. Todos decidieron asistir a la siguiente reunión. Fue como si se hubieran liberado de una pesada carga, la carga por las acciones de sus padres contra los padres de sus nuevos compañeros. Eso no significa que no haya mas trabajo por hacer. Continuarán los dos grupos comunicándose? que se dirán? tendrán una agenda común para el futuro? Esas son preguntas difíciles que deberán ser contestadas por ambos grupos en las sesiones que vienen.

Conclusiones 

¿No resulta preocupante que desde 1988 nadie haya intentado conducir una investigación similar, entrevistando descendientes de criminales nazis sea para confirmar como para negar los resultados de esta muestra? ¿Es demasiado complicado llevar a cabo un estudio de ese tipo o es demasiado incómodo para los propios investigadores acercarse demasiado a personas como ésas y de ese modo mirarse a ellos mismos? Creo que participar en una investigación así es una tarea muy difícil en la medida que implica examinarnos a nosotros mismos, nuestra personalidad, identidad, y biografía.

 

Otra pregunta es si se puede empezar un proceso similar convocando desde un inicio a los descendientes de “ambos lados” y no trabajando primero con cada grupo de manera separada. ¿Serán capaces de ayudarse unos a otros en sus inacabados procesos de trabajo interno aceptándose y apoyándose mutuamente? Algunos grupos mixtos que se formaron recientemente podrían ayudarnos a responder esa pregunta.

 

Estos temas deberían ser analizados en mucho mas detalle por la comunidad científica teniendo en cuenta que cada día hay más sociedades en este mundo tan cambiante en que descendientes de criminales conviven con descendientes de víctimas y sobrevivientes de regímenes totalitarios. Esos regímenes traicionaron el contrato social abusando del poder de la fuerza para torturar y matar a aquellos que pensaron, actuaron o solo fueron diferentes. La cuasi-democracia que siguió no altera esos hechos. Es necesario un proceso socio-psicológico en el cual “cada lado” pueda analizar el rol de sus padres y trate de enfrentarse al otro para intentar la posibilidad de un nuevo y más confiable contrato social. Quien quiera saber de que se trata esto debería intentar hablar con gente en Argentina, Cambodia, Bosnia, Alemania oriental, etc. Lamentablemente, la lista crece constantemente. Es un signo positivo que los regímenes totalitarios colapsen, sin embargo, somos aun novatos en el trabajo de sus terribles secuelas.

 

(Traducción del inglés: Katya Salazar)

 

Bibliografía

 

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Para solicitar mayores informes sobre el tema se puede escribir al: profesor Dan Bar-On:, Department of Behavioral Sciences, Ben Gurion University, PO Box 653, Beer Sheva 84105, Israel.

 

Este estudio fue presentado en septiembre de 1995 por el Dr. Dan Bar On en nuestro congreso “Los Derechos Humanos ante las Cortes: Los Juicios de Nuremberg y su significado actual”. Ha sido incluido en el libro “Von Nürnberg nach den Haag” editado por el Nürberger Menschenrechtszentrum.



[1] Quiero agradecer al Dr. Konrad Brendler de la Universidad de Wuppertal y al profesor Paul Hare de la Universidad Ben-Gurion por el apoyo personal y profesional en este largo proceso. También quiero agradecer a aquellos de mis entrevistados que hicieron un especial esfuerzo por mantener el contacto. El viaje a Alemania fue financiado por GLMR, Paris, Francia. Estoy en deuda con el Sr. N. Reynhard y la Sra. S. Cancino por su interés en este tema.

[2] Decidí utilizar la expresion “descendientes” porque no se trata solo de hijos

[3] El programa “Sesenta minutos” de la cadena CBS fue proyectado en mayo de 1991 y nuevamente en setiembre y noviembre de 1992. Gitta Sereney escribió un artículo en la revista “Vanity Fair” en marzo de 1990 que también fue publicado en algunas revistas europeas y australianas.

[4] Los nombres son los seudónimos originales que se usaron en el libro (Bar-On, 1989) y en el artículo (Rosenthal & Bar-On, 1992)

[5] Instituciones nazis donde eran criados los hijos ilegitimos de oficiales de la SS y niños arios del este.