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¿Mejor
una paz aparente que ninguna paz? El proyecto de un Tribunal Penal
Internacional para los crímenes de los Khmer Rouge, Camboya
Setareh
Khalilian *
La población de
Camboya es una víctima en muchos aspectos y por lo menos
desde hace tres décadas. Es víctima de la guerra,
guerra civil y graves violaciones de derechos humanos que en ciertos
años adquirió características de un genocidio
víctima de gobiernos extranjeros, de potencias de
ocupación y sobre todo, de su propio gobierno.
El imperio de terror
de los Khmer Rouge resultó lo más desastroso en Kampuchea
Democrática (1975-1979) que costó la vida de
cerca de 1,7 millones de seres humanos. Esto hace por lo menos un
quinto de la población del país y puede designarse
como genocidio al propio pueblo. Autores y víctimas fueron
los ciudadanos de un país, ahora los sobrevivientes y los
responsables son vecinos. ¿Comparecerán los dirigentes
anteriores del Khmer Rouge ante un tribunal de crímenes de
guerra para que el pueblo y el gobierno actual puedan terminar con
esta herencia de Camboya por medio de la verdad y justicia? ¿Y
cómo debe estar constituido un tribunal para satisfacer este
objetivo? -¿Es la penalización de crímenes
de camboyanos a camboyanos un asunto nacional o existe una validez
universal de los derechos humanos y las violaciones deben ser sancionadas
bajo criterios internacionales?
Estas cuestiones son
inevitables en las negociaciones actuales de la ONU con el gobierno
camboyano de Hun Sen para la instalación de un tribunal penal
internacional en Camboya que se ocupe de los crímenes en
la época de Campuchea Democrática.
Los Khmer Rouge y el
desarrollo político posterior
Los crímenes de
los Khmer Rouge pueden ser calificados como genocidio a cerca de
un millón y medio de personas, planeado con precisión
extremada y minuciosa, lo que hace más o menos un quinto
de la población de Camboya. Cientos de miles de personas
fueron ejecutadas, constituyendo las innumerables ejecuciones sólo
un 31 % de los muertos, de lo que es responsable el régimen
de los Khmer Rouge. Las demás víctimas murieron de
hambre, por enfermedad, exceso de trabajo en los lugares de trabajos
forzados o como consecuencia de los numerosos secuestros.
Bajo el primer
hermano Pol Pot y el segundo hermano Leng Sary
los Khmer Rouge condujeron largas listas de muertes y confeccionaron
material de prueba exacto, de modo que los investigadores de la
Universidad de Yale han dado con cerca de 500,000 págs. de
protocolos de interrogatorios y torturas, confesiones, listas, fotos
y similares, pudiendo localizar más de 8000 fosas comunes.
Existe sin duda alguna suficiente material probatorio para un tribunal
de crímenes de guerra.
Aún después
de la derrota de los Khmer Rouge, los habitantes de Camboya no pudieron
tener un tiempo de paz y seguridad. En vez de ello, la historia
de Camboya ha estado marcada con luchas de poder continuas, gobiernos
corruptos y además innumerables violaciones de derechos humanos.
El régimen de los Khmer Rouge acabó con la invasión
de tropas vietnamitas en 1979. Camboya fue ocupada y con Hun Sen
se instaló un gobierno pro-vietnamita del CPP. Se desencadenó
una guerra de guerrillas de los Khmer Rouge contra la potencia ocupadora
hasta la retirada de los vietnamitas en 1989. Finalmente, en 1991
se firmó un tratado de paz por el que la ONU toma a su cargo
una administración transitoria de dos años en Camboya
(UNTAC 1991-1993). Durante ese tiempo se trabajó entre otras
cosas, en la organización de una prensa libre pero se la
anuló desde el intento de golpe del CPP, el partido sucesor
del gobierno durante los 10 años de ocupación vietnamita.
Desde la retirada de
las tropas de la ONU aumentaron los asesinatos por parte de policías
y militares. En 1993 se llevaron a cabo elecciones democráticas
que condujeron a la victoria del FUNCINPEC (Frente Nacional Unido
para una Camboya Independiente, Neutral, Pacífica y Cooperativa)
y a la proclamación del Reino de Camboya. El
hijo del rey Sihanuk, príncipe Ranariddh, llegó al
poder y gobernó un tiempo junto con Hun Sen hasta que éste
en un cuasi golpe de estado se declaró a sí mismo
como único Primer Ministro asignando al príncipe Ranariddh
el cargo de presidente de la asamblea nacional. Hun Sen, como muchos
miembros del gobierno y de la oposición era anteriormente
un Khmer Rouge. Sin embargo, en los años 80 él se
convirtió en gobernante con el favor de Vietnam - su gobierno
autocrático fue hondamente corrupto. Sin consideración
alguna debe haber detenido a opositores.
Entre tanto se divieron
los rebeldes después de 33 años de lucha: leng Sary,
por muchos años el hermano número dos después
de Pol Pot, se separó de las guerrillas en agosto de 1996.
Este ex-ministro del exterior tiene bajo su comando a 300 hombres,
lo que constituye la mitad de la combatividad del ejército
de Pol Pot, y además controla la región de Pailin
al Nor-Oeste, centro del comercio de maderas tropicales y piedras
preciosas fuente de dinero de los Khmer Rouge. Leng Sary
fue condenado en su ausencia a muerte por genocidio en 1979, pero
el rey Sihanouk decidió condonarle la pena. Hun Sen había
pedido la amnistía. Con ello, el gobierno esperaba inducir
a los camaradas de Pol Pot a renunciar, quizás pronto, a
las cruzadas sangrientas que habían conducido todos esos
años en temporadas secas.
Sin embargo, esto no
significa -así se asevera el gobierno- que no se va a buscar
más pruebas. No se va a vacilar en entregar a los acusados
a un Tribunal Internacional para criminales de guerra, se decía.
A este respecto, Amnistía Internacional se expresó
muy crítica declarando que es inadmisible para las víctimas,
y además recordó que en 1997 y 1998 el mismo gobierno
pidió ayuda internacional y apoyo de la ONU para la sanción
de algunos criminales de la era de los Khmer Rouge. Amnistía
Internacional exigía la salida del círculo de la impunidad
y que por fin se cooperara con la ONU para instalar un tribunal
internacional, el cual traería justicia a Camboya tan pronto
como sea posible.
Negociaciones por un
tribunal del Khmer Rouge
El líder del Khmer
Rouge, Pol Pot, está muerto. Pero muchos de los líderes
de su ejército viven todavía y pueden moverse libremente
en Camboya hasta ahora. El primer ministro Hun Sen ha asegurado
impunidad a los oficiales del rango más alto del Khmer Rouge
Leng Sary, Noun Chea y Khieu Sampan a cambio de su fidelidad para
cimentar su control en la política del Estado. El único
alto oficial del Khmer Rouge detenido, Ta Mok, inculpado por genocidio
por un tribunal militar en setiembre de 1999, había provocado
la ira del Primer Ministro por haber organizado la resistencia militar
de la última unidad del Khmer Rouge hasta su detención.
En abril de 1997 las Naciones Unidas dió una resolución
(1997/49) por la que encomendaba al Secretario General investigar
la sanción de los crímenes contra el derecho camboyano
e internacional. En junio de 1997 llegó a él una carta
del gobierno camboyano, firmada por los anteriores Primer Ministros
Hun Sen y príncipe Norodom Ranariddh, quienes piden apoyo
de las Naciones Unidas a fin de que se haga justicia en cuanto a
los responsables del genocidio y crímenes contra la humanidad
durante el gobierno del Khmer Rouge de 1975-1979.
En 1998 el Secretario
General de la ONU encomendó a un grupo de expertos jurídicos
para sondear las perspectivas de un proceso contra ex-oficiales
del Khmer Rouge. En febrero de 1999 los expertos presentaron su
informe en el que recomendaron la fundación de un tribunal
internacional con acusadores independientes, similar a los tribunales
ad-hoc de Ruanda y de la ex-Yugoslavia, así como una Comisión
de la Verdad que documente los acontecimientos de ese tiempo.
La idea de una Comisión
de la Verdad no tuvo mucha resonancia en Camboya y en los años
siguientes tuvieron lugar varias negociaciones entre la ONU y Camboya
para determinar la composición exacta y el alcance de un
tribunal. Sin embargo, desde la detención de Tamok, el gobierno
ha insistido en tenerlo ante un tribunal en Camboya y bajo el derecho
nacional, a pesar del informe de los expertos. Siguieron una serie
de compromisos políticos, de manera que el tribunal ya no
se adecúa completamente a la propuesta de los expertos. En
julio del 2000 las Naciones Unidas y el gobierno de Camboya llegaron
por fin a un acuerdo sobre los detalles de un tribunal especial
para crímenes de guerra de los Khmer Rouge. Como tribunal
se proyecta, un tribunal camboyano con la participación de
jueces y acusadores internacionales.
Sin embargo, las negociaciones
se suspendieron nuevamente cuando Hun Sen se negó a un control
del tribunal por la ONU. La ONU defiende la moción de que
el proceso se realice ante un tribunal compuesto por jueces en su
mayoría extranjeros con un acusador independiente nombrado
por la ONU, a fin de garantizar la conducción de un proceso
imparcial y justo. Sin embargo, el gobierno de Camboya rechaza toda
función de control de la ONU y culpa a la ONU de violar la
soberanía estatal de Camboya y de hacer peligrar la paz en
el país. Los expertos jurídicos de la ONU y organizaciones
de derechos humanos han expresado el mayor escepticismo en toda
forma de proceso jurídico arraigado en el aparato judicial
politizado y corrupto de Camboya.
Los expertos que por
encargo de la ONU confeccionaron un informe sobre la posibilidad
de un tribunal del Khmer Rouge, eran de la opinión que el
sistema de justicia camboyano es deficiente en 3 puntos. Existe
una carencia de jueces, abogados y juristas calificados; infraestructura
insuficiente, como por ejemplo salas de tribunales o prisiones seguras
contra evasiones y dignas de un ser humano; y por último
no existe una cultura del respeto a procesos regulares y de su desarrollo.
Los tribunales no son independientes de la política; predomina
la corrupción y extorsión y muchos jueces son también
miembros de partidos políticos. Esta situación no
es compatible con los patrones jurídicos internacionales.
Además, existen
riesgos de seguridad en Camboya. Los defensores son frecuentemente
agredidos por familiares de las víctimas y es posible que
testigos no sean asegurados ante un enventual tribunal de Khmer
Rouge. Los expertos concluyen que el sistema de justicia camboyano
no es justo ni suficientemente efectivo para poder llevar a cabo
autónomamente un tribunal digno de crédito. El derecho
penal de Camboya tampoco está escrito o interpretado claramente.
Se recurre en gran parte al de 1956 que valía para el Reino
de camboya, ya que desde el Khmer Rouge no ha existido un Código
Penal claro, fiable. Con estas deficiencias, el sistema de justicia
camboyano no puede ganar la confianza de los camboyanos o de la
Comunidad Internacional.
Los expertos llegan a
una opinión parecida cuando se trata de una forma mixta de
tribunal camboyano e internacional, como por ejemplo, el compromiso
al que recientemente se llegó. Tal tribunal también
será manipulable por fuerzas políticas y perderá
su independencia. La mayoría de las deficiencias no se podrá
remediar con la participación de algunos abogados y jueces
internacionales.
El partido gobernante
de Camboya cuenta también entre sus miembros con ex-dirigentes
de los Khmer Rouge. Y si el gobierno ejerce influencia en el nombramiento
de los jueces, así también ejercerá influencia
sobre el tribunal, dijo Ang Eng Zhong, Presidente de la Asociación
de Abogados de Camboya, de la Cámara Nacional de Abogados.
El 6 de enero del 2000 17 grupos de derechos humanos criticaron
la propuesta de Hun Sen de un proceso compuesto en su mayoría
por jueces nacionales secundados por una minoría de jueces
nombrados por la ONU, ya que la misma no traería al pueblo
de Camboya ni paz ni justicia.
Se expresaron también
temores en relación con infracciones a la ley en el transcurso
de la detención de Ta Mok, ya que éstas ponen en cuestión
la credibilidad de la vista del caso y representan una violación
de los derechos del acusado bajo el derecho camboyano e internacional.
Al Primer Ministro se
le reprocha inoficialmente considerar ventajoso para sí el
proceder jurídico contra ex-oficiales de los Khmer Rouge,
pues ello eleva la credibilidad de su gobierno como receptor de
ayuda financiera internacional ante los países donantes.
Se llegó a un cinismo pragmático igual de la Comunidad
Internacional y de los Estados Unidos durante los años 80
cuando ignoraron el genocidio y cooperaron con los Khmer Rouge.
Parece que por el lado
del gobierno de Camboya falta toda voluntad política de favorecer
un debate público y sincero sobre el genocidio dentro de
la sociedad camboyana y revelar la verdad sobre los crímenes
de guerra; como consecuencia, las negociaciones entre la ONU y Camboya
sobre el tribunal se hacen muy complicadas y largas, aún
así después de existir un acuerdo en la forma del
tribunal. Las discrepencias recientes tienen que ver con la nueva
ley que el gobierno de Camboya ha promulgado especialmente para
la conformación del tribunal.
Según Kofi Annan,
tanto la Comunidad Internacional como Camboya están de acuerdo
de que debe haber un tribunal de carácter internacional y
debe garantizar los estándares jurídicos internacionales
mínimos. La exigencia principal de la ONU en realidad es,
que el organismo jurídico que ha de conformarse para este
propósito en Camboya, también corresponda a los estándares
internacionales, como por ejemplo, en la detención de sospechosos,
el impedimento de impunidad para el genocidio y crímenes
contra la humanidad así como una participación internacional
adecuada de acusadores y jueces.
El proyecto de ley del
gobierno camboyano prevé que tanto acusadores como jueces
camboyanos y extranjeros se ocupen de la acusación y sentencien
conjuntamente, para lo cual los jueces extranjeros constituyen la
minoría, otorgándoseles un derecho a veto.
La nueva ley determina
en primer lugar, que los crímenes que fueron realizados desde
el 17 de abril de 1975 hasta el 6 de enero de 1979, deban ser sancionados
ante el tribunal del Khmer Rouge. Allí se considera una diversidad
de delitos: asesinato, tortura y persecución religiosa bajo
el derecho camboyano y genocidio en sentido de la Convención
de la ONU de 1948, esto último significa, todos los actos
con el fin de de destruir total o parcialmente a un grupo nacional,
étnico, racial o religioso, y asimismo, el intento de genocidio
como también la conspiración al genocidio o la complicidad.
Además, serán sancionados todos los crímenes
contra la humanidad. Éstos son definidos como crímenes
extendidos o sistemáticos contra la población civil
sea por motivos nacionales, políticos, étnicos, raciales
o religiosos, por ejemplo, asesinato, esclavización, secuestro,
privación de la libertad, tortura, violación y otros
actos inhumanos. Bajo el artículo 6 de la ley se sancionan
también crímenes en sentido de la Convención
de Ginebra de 1949.
En la ley está
explícito que todo sospechoso que es culpable de uno de los
crímenes descritos arriba, que lo haya planeado, ordenado
o brindado ayuda, es responsable individualmente por el mismo, donde
la condición de grado es irrelevante para la sentencia así
como el hecho de que se ha actuado de acuerdo a una orden. Y a la
vez el comandante superior no está libre de su responsabilidad
en tanto que haya tenido autoridad de mando, control y autoridad
sobre el acusado y que sabía del plan y realización
del acto sin haber tomado las medidas necesarias razonables para
su prevención o sanción de los autores.
Las penas para los sentenciados
pueden alcanzar desde cinco años de prisión hasta
cadena perpetua. Está previsto también la confiscación
de la propiedad personal, dinero, bienes inmuebles y similares a
favor del Estado, siempre que hayan sido obtenidos en forma ilegítima
o a través de actos criminales. Asimis-mo, dice que el Reino
de Camboya no va a solicitar ninguna amnistía más
para personas que serán acusadas y sentenciadas bajo esta
ley.
La Sociedad para Pueblos
en Peligro (GfbV) ha manifestado su preocupación sobre la
disposición en el proyecto de ley de Camboya según
la cual, el gobierno de Camboya tiene el derecho de rechazar los
jueces y acusadores nombrados por la ONU, no otorgándosele
a la ONU en cambio, este derecho frente a los nombramientos por
parte de Camboya. Asimismo, es inacceptable que el tribunal se componga
en su mayoría por jueces camboyanos y que la parte civil
acusadora camboyana obtenga el derecho de hacer uso del veto contra
toda sentencia. Además, la protección a testigos encuentra
poca mención en el proyecto de ley así como la pregunta,
si los oficiales de los Khmer Rouge que fueron amnistiados oficialmente
pueden ser nuevamen-te objeto de acusación. El proyecto de
ley deja muchas cuestiones pendientes. Por ello, varias organizaciones
de derechos humanos y de paz tienen la convicción de que
el mismo no puede garantizar un proceso justo, sin influencia política,
como correspondería a los patrones internacionales.
Tampoco la ONU se muestra
satisfecha con el proyecto de ley de Camboya. Detalles formales
y formulaciones imprecisas hacen surgir la sospecha de que el gobierno
de Camboya no está interesado en un tribunal verdadero en
cooperación con las Naciones Unidas. Por ejemplo, en caso
del retiro de un juez propuesto por la ONU después que se
ha hecho uso de toda la reserva de jueces, no menciona que nuevamente
será elegido un juez propuesto por la ONU, sino que el gobierno
camboyano podría prácticamente instalar a cualquier
extranjero. Asimismo, para la elección del acusador extranjero,
después que hayan sido colocados todos los reservistas, se
ha omitido sencillamente la frase: de la lista de los propuestos
por el Secretario General. Las Naciones Unidas desean hacer
claro que todos los puestos libres de participantes extranjeros
deben ser ocupados con personal que proponga la ONU.
Además, el derecho
camboyano presenta problemas en lo que concierne al puesto del director
administrativo. Este empleado de la ONU tiene competencia sobre
todos los trabajadores extranjeros y controla también el
dinero del fondo de la ONU. En el proyecto de ley de la ONU se dice
que este empleado extranjero ha de ser nombrado por el Secretario
General de la ONU, pero en la ley camboyana se dice que el mismo
será propuesto por éste y nombrado por el Reino de
Camboya. Esto ha conducido a considerables discusiones, puesto que
la ONU ha intentado dejar en claro que este puesto ha de ser llenado
por un oficial de la ONU y por tanto, éste último
ha de ser nombrado por el Secretario General y ser igualmente ante
él responsable.
En lo que se refiere
a la controvertida impunidad, en la propuesta de la ONU para la
ley se dice que ninguna impunidad más debe otorgarse y que
las amnistías conferidas no constituyen impedimento para
una acusación ante el tribunal. Sin embargo, el derecho camboyano
no se expresa sobre la impunidad prometida anteriormente.
Hasta ahora las Naciones
Unidas no han podido acceptar esta ley. Un acuerdo se muestra difícil,
sobre todo porque el tribunal se habrá de financiar principalmente
de un fondo de la ONU establecido para este objetivo y por tanto,
la ONU pone ciertas exigencias y carga con la responsabilidad por
el resultado.
Las negociaciones casi
llegaron a suspenderse en febrero del 2001 cuando Hun Sen dio a
revisión la ley después de que fuera aprobada por
el parlamento, a fin de que todos las indicaciones sobre la pena
de muerte, como en el artículo 3, sean cambiadas. El Reino
de Camboya abolió la pena de muerte hace 10 años y
una sentencia tal no se podría dar en vista de la Constitución
camboyana. Pero ahora se excluyó de la ley. Para ello había
que cambiar una frase, para lo cual el gobierno de Camboya necesitó
de 6 meses, en disgusto de la ONU. Esta maniobra pareció
más bien como una pérdida de tiempo intencionada y
hace dudar de los motivos del gobierno para el tribunal.
El gobierno camboyano
sostiene, en cambio, que puede llevar a cabo su tribunal sin la
ONU en caso de que no se llegue a un acuerdo. Hun Sen se mostró
irritado sobre la crítica de la ONU a la ley de Camboya y
advirtió que se respete la soberanía e independencia
de su país. Por su lado, el mismo culpó a la ONU de
querer demorar la instalación del tribunal. La dificultad
no sólo está en que se haya concedido amnistía
a algunos líderes de alto rango de los Khmer Rouge, sino
también en el hecho de que algunos ex-Khmer Rouge mantienen
altos puestos en el gobierno y en el ejército.
La dificultad está
en que el tribunal debe ser justo sin tener que perjudicar la soberanía
jóven de Camboya y la paz recien alcanzada. Por ejemplo,
Hun Sen insiste siempre en un tratamiento especial de
len Sary, ex-ministro de Asuntos Exteriores de los Khmer Rouge.
El mismo fue el primer líder de la guerrilla que se pasó
al actual gobierno dejando el movimiento de los Khmer Rouge. Si
se lo trae ante el tribunal, se desatará nuevamente una guerra
civil en Camboya, sostiene Hun Sen. Que no se puede anular la amnistía
que el Rey Sihanouk firmó en 1996. Además, Hun Sen
ha asegurado a muchos combatientes de los Khmer Rouge que se han
salido del movimiento que sólo dirigentes de alto rango de
los Khmer Rouge tendrán que responder ante el tribunal. Estas
promesas sirven para provocar las deserciones en las guerrillas
y para que se mantengan pacíficamente, pero tal poco entusiasmo,
sólo puede perjudicar la credibilidad de un tribunal y la
justicia.
En cuanto a esto, se
manifiestan directamente los expertos de la ONU en su informe y
escriben que la justicia no puede ser dependiente de la situación
política actual. Tal impunidad sólo puede convertir
en farsa un tribunal de crímenes de guerra. Por otro lado,
se tiene que investigar lo que es realizable prácticamente
en Camboya y decidir si mejor se sentencia a algunos pocos Khmer
Rouge o no se instala ningún tribunal bajo estas condiciones.
Algunos camboyanos exigen
también el juzgamiento de Estados Unidos y del Reino Unido
por el bombardeo secreto e ilegal a la Camboya en ese entonces neutral
bajo el Presidete Nixon y Henry Kissinger de 1969 a 1973. Este bombardeo
de áreas tuvo como consecuencias muchos muertos y una destrucción
tal, que se sostiene que fue un elemento crítico para la
llegada al poder de Pol Pot. Resultó ser como un catalizador
para el pequeño grupo de carácter sectario de los
Khmer Rouge, cuya combinación de maoísmo y comunismo
de la era de piedra no tenía ninguna base en el pueblo.
Después de que
los Khmer Rouge fueron desalojados del poder por los vietnamitas
en 1978, los Estados Unidos, China y también el gobierno
de Margaret Thatcher apoyaron a Pol Pot en su exilio en Tailandia,
puesto que él era el enemigo de sus enemigos.
La liberación
de Camboya no pudo ser reconocida porque provino del lado erróneo.
Es así que después de 1979 los Khmer Rouge siguieron
representado Camboya ante la ONU por deseo especial de los americanos
y británicos. Mientras tanto, la sociedad traumatizada sufría
el embargo del Consejo de Seguridad y los Khmer Rouge obtenían
todo lo deseado en el exilio y podían concentrar tropas combatientes
en la frontera para apoyar la resistencia. Esto llevó a que
todavía se siga consumiéndose una guerra civil de
llama débil muchos años después del derrocamiento
de los Khmer Rouge y que el país no tenga paz. Así
declaró el defensor de Ta Mok que también todos los
extranjeros deben ser llamados ante el tribunal para responder por
el apoyo a los Khmer Rouge y sin excepciones, desde Madeleine Albright,
Margaret Thatcher, Kissinger, Carter, Reagan hasta Bush y otros.
Nadie debe escaparse de la justicia, decía Hun
Sen. los Khmer Rouge deben ser traidos al tribunal. Pero tambien
aquéllos que los apoyaron, deben aparecer allí.
Así por ejemplo,
el rey camboyano Norodom Sihanuk ha declarado recientemente su disposición
de presentarse ante un tribunal internacional en lo que se refiere
a su rol durante el dominio de los Khmer Rouge. En el régimen
de Pol Pot, Sihanuk fue temporalmente jefe de Estado desde 1975
hasta 1979, mantuviendo antes y después buenas relaciones
con los Khmer Rouge, aunque cinco de sus hijos cayeron víctimas
de tal poder.
Se discute hasta qué
medida este gobierno tiene la autorización de instituir un
tribunal para sancionar a los Khmer Rouge cuando actualmente muchas
protestas de la población contra el gobierno de Hun Sen son
reprimidas violentamente y se da muerte a personas en las protestas
o después desaparecen. Por ejemplo, el líder
de oposición Rainsy se refugió en el edificio de la
ONU, ya que Hun Sen había ordenado una orden de detención.
En la marcha de protesta por Rainsy la policía abrió
fuego por lo cual murieron varias personas.
Después de las
elecciones parlamentarias el 26 de julio, que confirmaron el cargo
del hasta entonces segundo presidente de ministros, Hun Sen y su
Partido Democrático de Camboya (CPP), los partidos de oposición
se negaron a reconocer la victoria electoral. Los políticos
de oposición como el príncipe Norodom Ranariddh, presidente
del Funcinpec, así como Sam Rainsy, jefe del partido de igual
nombre (SRP), reprocharon al CPP de fraude electoral. Asimismo,
la oposición expresó sus dudas sobre la neutralidad
de la Comisión Nacional Electoral que era responsable por
la repartición de escaños parlamentarios. Después
de darse a conocer los resultados electorales muchos miembros de
partidos de oposición huyeron al extranjero. Amenazas de
muerte por parte de partidarios del CPP les hizo temer sobre sus
vidas.
Después del golpe
de Estado el 5 de julio de 1997 en el cual el jefe del CPP, Hun
Sen, apartó al Primer Ministro príncipe Norodom Ranariddh
de su puesto, más de 53 personas fueron ejecutadas sin sentencia
la mayoría de ellos miembros de alto grado del Funcinpec.
Hasta ahora nadie ha sido traido al tribunal por esos crímenes,
aunque existen pruebas inequívocas de la responsabilidad
de las fuerzas de seguridad. El tribunal militar en Phnom Penh sentenció
a una pena de prisión de 20 años al general de brigada
Chao Sambath, que ya había sido asesinado por soldados
sus asesinos no fueron sancionados.
Durante la administración
transitoria de la ONU desde octubre de 1991 hasta setiembre de 1993
y después del Tratado de Paz de Paris de 1991, Camboya ha
firmado la mayoría de tratados internacionales sobre derechos
humanos. Pero desde la toma de cargo del gobierno camboyano hicieron
un retroceso muchos desarrollos progresivos. La situación
de los derechos humanos se empeoró drásticamente aunque
el gobierno aseguró repetidamente que iba a ordenar investigar
las violaciones de derechos humanos conocidas. En lugar de ello,
la violencia marca la vida política cotidiana. La juramentación
de la nueva Asamblea Nacional tampoco ocurrió libre de violencia:
en Angkor Wat, en la provincia Siem Reap, explotó una granada
cerca de Hun Sen.
Pero en vez de expresarse
sobre las violaciones de derechos humanos, el Primer Ministro Hun
Sen atacó el trabajo del Centro de Derechos Humanos de la
ONU en Phnom Penh. En agosto del año pasado, el mismo exigió
el despido de varios empleados de la ONU que supuestamente habían
difundido información falsa. Al mismo tiempo, el gobierno
anunció la creación de una propia Comisión
Nacional de Derechos Humanos. Amnistia Internacional duda de que
esta comisión pueda funcionar sin indepen-dencia jurídica
en el país.
De la estructura social
y acontecimientos de la vida cotidiana, se podría concluir
que la herencia de los Khmer Rouge es sobre todo una cultura de
violencia. Si queremos romper con el círculo vicioso
de la violencia, tenemos que empezar pidiendo cuentas a los autores,
dice el líder de la oposición Sam Rainsy. Ejemplos
de la cultura de violencia en Camboya se encuentran
rápidamente, por ejemplo en casos jurisprudenciales. Allí
dispara un hombre a dos de sus vecinos, porque su perro se peleó
con los de ellos. De lo que se oye de la vida cotidiana camboyana
se puede concluir de que existe una enorme disposición a
la violencia. Camboya es uno de los países más pobres
del mundo, con el añadido de tres décadas de guerra
civil allí la vida no tie ne mucho valor. Los
Khmer Rouge y el régimen comunista han destruido nuestros
valores morales y éticos dice Lao Mong Hay, director
del Instituto-Khmer para la Democracia en Phnom Penh. Al ser
las personas torturadas, asesinadas o empujadas a la hambruna en
ese tiempo, no valían las víctimas como seres humanos,
sino como enemigos de clase. Este menosprecio de la vida humana
continuó aún después del derrocamiento de los
Khmer Rouge por tropas vietnamitas en 1979, pues siguieron dos décadas
de guerra civil que formalmente ha llegado a su final desde hace
poco tiempo con la entrega de la última comandancia de los
Khmer Rouge. La carencia total de valores sociales puede aducirse
para explicar por qué los amigos se matan por apenas un dólar
o personas se disparan con lanzacohetes.
La sociedad de Camboya
no sólo tolera la violencia, sino también deja sistemáticamente
a los autores intactos. El responsable principal de esto es, según
la opinión de las Naciones Unidas, el Primer Ministro Hun
Sen. El embajador especial de la ONU Thomas Hammarberg ha investigado
140 asesinatos a partidarios de la oposición tan sólo
en los dos años pasados. Las fuerzas de seguridad de Hun
Sen son presumiblemente responsables de la mayoría de asesinatos
políticos, no habiendo en ningún caso investigaciones
serias, ni menos sentencias. Esto corresponde a una impunidad sistemática
que hace dudar de todos los esfuerzos por un tribunal para los Khmer
Rouge. ¿Puede un proceso internacional por genocidio de los
Khmer Rouge o de algunos de sus líderes romper con el círculo
vicioso de violencia e impunidad? Según la opinión
de los expertos autorizados por la ONU, son absolutamente necesarios
tribunales internacionales imparciales que concluyan con el pasado,
para poder lograr algunas mejoras en la situación de derechos
humanos de Camboya. Sólo la justicia puede conducir a la
paz, estabilidad y reconciliación nacional y asimismo, a
la democracia. Además, debe darse una advertencia a los gobiernos
futuros. También se ha de garantizar que uno pueda contar
con una jurisprudencia realmente imparcial e independiente.
Casi dos millones de
personas han sido víctimas de los Khmer Rouge, casi un quinto
de la población ha perdido la vida en los cuatro años
de su poder hasta enero de 1979. ¿Debe o puede haber una
reconciliación con los genocidas?
Khieu Samphan era presidente
de Estado del régimen de Pol Pot, Noun Chea era considerado
como el hermano número dos en el mando, y ahora
ambos se pasaron al gobierno con la promesa de la impunidad. Existen
diferentes opiniones sobre lo que el pueblo de Camboya desea ahora.
Se dice que sobre todo los más jóvenes, que nacieron
después de las atrocidades de los comunistas de la
era de piedra, desean dejar atrás el pasado. Para los
otros, el recuerdo de los campos de la muerte es una
herida dolorosa y abierta. Aún aquéllos que escaparon
de la muerte, perdieron a familiares y amigos. ¿Hasta qué
punto quieren estas personas terminar con el pasado por medio del
conocimiento de la verdad y de un tribunal que quizá no pueda
decidir independiente y justamente?
Por otro lado, los expertos
de la ONU han constatado que el deseo de justicia y responsabilidad
existe preponderantemente. Naturalmente las personas desean la paz,
pero como los expertos concluyen, un tribunal no es incompatible
con la paz en el presente de Camboya. A esto se debe mencionar,
que aquel tribunal que propusieron los expertos no puede ser realizable
ahora y que se trata de un compromiso sobre el que ellos ya advirtieron
explícitamente.
¿Debe ser un asunto
internacional o se sirve mejor al pueblo camboyano si el asunto
se deja al gobierno camboyano? Naturalmente tiene fundamentación
esta última proposición, sobre todo porque los crímenes
que deben ser sancionados fueron cometidos por camboyanos a sus
propios compatriotas en Camboya misma. Por otro lado, el gobierno
bajo Hun Sen y el príncipe Ranariddh pidieron a la ONU su
apoyo. En caso de que la ONU participe, se aplicarán los
estándares internacionales. La ONU tiene una responsabilidad
para este tribunal y son absolutamente inaceptables la corrupción,
carencia de garantías jurídicas o influencia política.
La pregunta es, cómo puede ser útil un tribunal así.
Buenos puntos de partida serían reforzar los elementos democráticos
así como el sentido de derecho y justicia. Sin embargo, ello
sólo es posible si se puede esperar un conocimiento de la
verdad y juicio justos e independientes.
En la situación
actual de Camboya esto parece ser improbable. El mismo gobierno
de Hun Sen tiene poco respeto por el derecho, creyéndosele
ser capaz de organizar concientemente un tribunal del Khmer Rouge.
Corrupción e influencia política son evidentes y las
negociaciones con Hun Sen demuestran que a él no le importa
necesariamente la sanción de los crímenes. Esto es
más que todo un tira y afloja entre su gobierno y la ONU
aunque él mismo pidió ayuda internacional.
La petición de ayuda para tal tribunal puede obedecer a otros
motivos, por ejemplo, para hacer válida su habilitación
a ayuda financiera internacional, ya que ésta está
frecuentemente ligada a reformas democráticas y de estado
de derecho.
El problema, como podría
opinarse, no es una concepción nacional de justicia, de jurisdicción
nacional y la atribución de una sociedad internacional de
intervenir, sino la falta de voluntad política para el esclarecimiento
y sanción justa de los autores. Tribunales nacionales así
como tribunales mixtos pueden ser útiles, pero depende de
la disposición del gobierno para cooperar, de intereses propios
y corrupción, así como del sistema nacional de justicia.
Ya que todos los factores en el caso de Camboya aparecen deficientes,
se podría sostener que ningún tribunal es mejor que
un tribunal dependiente, controlado por un gobierno corrupto, que
más sirve a los intereses del partido de gobierno que a las
víctimas del genocidio. Preferible ninguna sanción
de los crímenes, ninguna paz en este sentido, que un juicio
parcial de algunos acusados en un proceso irreal que legitima al
gobierno y distrae la atención de sus propias violaciones
masivas de derechos humanos y de su impunidad. El rol determinante
de Hun Sen en cuanto a este tribunal parece hacer de los esfuerzos
hacia la paz y justicia una farsa.
En caso de que la ONU
no logre obtener el control absoluto sobre tal tribunal, podría
pensarse que se sirve mejor a la justicia y a la paz si se suspende
el proceso antes que brindar al primer ministro Hun Sen una legitimación
mundial por su administración de justicia parcial y antidemocrática.
Camboya en resumen histórico:
1863-1953: colonia francesa
1955-1970: Sihanouk gobierna
el Reino de Camboya, el país se implica en la guerra de Vietnam.
USA bombardea Camboya desde 1969.
1970-1978: Lon Nol derroca
a Sihanouk con ayuda de Estados Unidos y funda una república.
Desde China Sihanouk establece una alianza con los Khmer Rouge contra
el régimen militar de Lon Nol
1975-1978: Los Khmer
Rouge de Pol Pot establecen la Campuchea Democrática,
un régimen de terror en el que perdieron sus vidas más
de un 1,5 millón de personas. Sihanouk es arrestado.
1978-1989: Tropas vietnamitas
expulsan a Pol Pot y forman un gobierno marioneta bajo Heng Samrin
y Hun Sen. Es combatido por los Khmer Rouge, Sihanouk y por el anticomunista
Son Sann
1989: Retirada de las
tropas vietnamitas.
1991: Convenio de paz
en Paris.
1993: Primeras elecciones
libres bajo la protección de la ONU. El hijo de Sihanouk,
Ranariddh y Hun Sen son primeros ministros conjuntamente.
1997: Hun Sen saca del
poder a Ranariddh.
1998: de las elecciones
sale vencedor Hun Sen como jefe de gobierno; muerte de Pol Pot.
2002 : El 8 de febrero
la ONU da por terminadas las negociaciones con el gobierno de Cambodia
sobre una Corte penal para enjuiciar a los dirigentes de los Khmer
Rouge. La ONU declara que no encuentra, en la propuesta cambodiana
para tal corte, la base para juicios independientes, imparciales
y objetivos como condición para una participación
de la ONU.
*
La autora estudia derecho en Oxford y Kiel. El presente trabajo
lo preparó en el otoño del 2001 en el marco de una
práctica en el Centro de Derechos Humanos de Nürnberg.
Agradecemos a Cecilia Añaños pro la traducción
del inglés.
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