IMPUNIDAD
Y NUEVO ORDEN INTERNACIONAL
LA EXPERIENCIA EN EL SALVADOR
Calixto Avila Rincón
Abogado colombiano.
Colaborador del Centro de Derechos Humanos de Nuremberg
"La impunidad
se escuda en los numerosos vacíos e ineficiencias de la justicia;
en la omisión culpable de todos los poderes; en el celestinaje
de los medios de "información"; en la manipulación
sentimental de la opinión pública; en las intimidaciones
y chantajes de los victimarios"
Javier Giraldo Moreno, s.j.
En "Colombia: esta democracia genocida"
Edit. Cristianismo y Justicia. Barcelona 1994.
El "Nuevo
orden internacional" es una de esas categorías que desde
hace muy pocos años dominan las relaciones de poder internacionales
y nacionales. Con el fin de la "Guerra fría" las
esferas o zonas de influencia de las grandes y medianas potencias
mundiales se han consolidado. Hoy en día, los pueblos pobres
del mundo se encuentran expuestos a las arbitrariedades de la potencia
de su región, la cual puede dar rienda suelta a sus desafueros
siempre y cuando se abstenga de tocar los intereses de las otras
potencias.(1)
La desintegración
de Estados ha llevado a que los conflictos entre pueblos desemboquen
en guerras tales como la que padecen hoy los pueblos de la ex_Yugoslavia.
La tragedia de varios pueblos africanos _tan grave y tan desconocida
por nosotros los latinoamericanos_ se desarrolla en medio de hambrunas
y guerras fratricidas.
En América
latina se han desarrollado varios procesos de paz y de transición
hacia la democracia, cada uno con sus propias características
y deficiencias. Ya la década de los 80 había estado
marcada por el fin de las dictaduras, la celebración de elecciones
populares y la trancisión hacia pretendidos sistemas democráticos.
Pero estos procesos estuvieron marcados por un común denominador:
la impunidad de los crímenes de las dictaduras (2). Entonces
el problema de la impunidad fue responsabilidad exclusiva de los
Estados en su ámbito nacional. La llamada "Comunidad
internacional" era ajena este flagelo, o por lo menos no se
le podía imputar una responsabilidad activa en esta aberrante
e histórica denegación de justicia.
TIEMPOS MODERNOS
El rol de la
Organización de Naciones Unidas en el ámbito internacional
también ha variado en los últimos años. Especialmente
el papel de su Consejo de Seguridad, cuya función principal
es mantener la paz y la seguridad internacionales (3). Así,
de las 34 operaciones de mantenimiento de la paz desplegadas por
Naciones Unidas desde 1948 hasta el momento, 16 han tenido lugar
a partir de 1991.
Tres de estas
operaciones se desarrollan actualmente (1995) en El Salvador, Guatemala
y Haití. Estas operaciones han buscado y buscan poner fin
a conflictos armados internos o, en el caso haitiano, desalojar
a los militares golpistas. En ellas el problema del respeto a los
Derechos humanos ha pretendido ser uno de los pilares fundamentales,
y esto ha significado la puesta en marcha de mecanismos de verificación
que muchas veces son insuficientes para evitar que se sigan cometiendo
tales violaciones en los propios ojos de los observadores internacionales.
Pero, cuál
ha sido el tratamiento dado al problema de la verdad y de la justicia
dentro de estas operaciones? Cuales han sido los mecanismos utilizados,
su alcance y su contribución en los procesos de paz y de
democratización? Es posible evitar que las misiones de Naciones
Unidas se conviertan en uno de los más grandes y vergonzosos
mecanismos de impunidad?
Una primera
aproximación al problema no nos deja muy optimistas: tanto
en El Salvador como en Haití sendas leyes de amnistía
a los responsables de violaciones a Derechos humanos han sido promulgadas.
Mientras en El Salvador, tal ley de amnistía fue promulgada
luego de que la Comisión de la Verdad rindiera su informe,
en Haití esta ley ha sido anterior a la puesta en marcha
de la Comisión Nacional de Verdad y Justicia.
En El Salvador
a partir julio de 1991 una misión de observación de
Naciones Unidas ha sido desplegada con el fin de consolidar la paz
y supervisar los acuerdos de paz entre el gobierno y el FMLN.
En el Acuerdo
de México del 27 de abril de 1991 se previó el establecimiento
de una Comisión de la Verdad la cual recibiría un
mandato preciso en el Acuerdo de Paz de Chapultepec del 16 de enero
de 1992. La Comisión investigaría los hechos graves
de violencia ocurridos desde 1980, esclarecería y superaría
todo señalamiento de impunidad de oficiales de la Fuerza
Armada, todo esto con el fin de que los tribunales de justicia apliquen
"a quienes resulten responsables, las sanciones contempladas
por la ley" (4). La Comisión de la verdad realizaría
una amplia labor de investigación, profundizando en varios
casos "tipo", pero dejando por fuera muchos otros casos.
Con la ley de amnistía las posibilidades de sanción
a los responsables identificados se vinieron abajo.
LOS ESCUADRONES
DE LA MUERTE: UN EJEMPLO PATETICO DE IMPUNIDAD
El problema
de los escuadrones de la muerte continuará presente en la
historia salvadoreña durante mucho tiempo. Este instrumento
de terror se generalizó durante los años de la guerra,
gracias a que fueron creados, apoyados o tolerados por las autoridades
civiles y militares. Sus actuaciones fueron sistemáticas
y organizadas, se dirigieron contra la población civil y
contra grupos rebeldes, y se concretizaban en el secuestro, tortura,
asesinato o desaparición de las víctimas.
Dentro del proceso
de paz era necesaria la identificación de tales estructuras
y la de sus miembros, instigadores y patrocinadores. Por su misma
naturaleza, tales estructuras pueden yacer latentes dentro de la
sociedad y pueden reactivarse cuando sus usuarios las consideren
necesarias. Ellas pueden mutar sus rasgos característicos
e "invernar" bajo la forma de rentables organizaciones
criminales encubiertas por sectores del Estado.
Una de las principales
características de los escuadrones de la muerte en El Salvador
fue su estrecha relación con las élites en el poder
y con los cuerpos represivos del Estado. Contaron con la participación
de miembros de la Policía Nacional, el Ejercito, la Guardia
Nacional y la Policía de Hacienda, con grupos privados y
semioficiales, los cuales fueron apoyados por los servicios de inteligencia
militares.
El tristemente
famoso ex_Mayor D'Aubuisson creó desde 1979 varios escuadrones
de la muerte, y contó con el apoyo de ricos terratenientes
y empresarios aún más allá de las fronteras
salvadoreñas. Así, los patrocinadores de los escuadrones
también se encontraban en Guatemala y en los Estados Unidos.
En la mayoría de las unidades militares, las secciones II
(inteligenia) contaban con sus propios escuadrones, aunque sería
más adecuado hablar aquí de operaciones encubiertas
propiamente dichas.
Podemos distinguir
tres etapas en el proceso de investigación de los escuadrones
de la muerte, promovido dentro del marco de la misión de
paz de Naciones Unidas:
PRIMERA: La
investigación realizada por la Comisión de la Verdad.
Este organismo
recibió 817 casos de víctimas de secuestros, desapariciones
y ejecuciones atribuídos a los escuadrones entre 1980 y 1991
(5). Pero en su informe final la Comisión solamente dió
cuenta de 4 casos _ entre ellos el asesinato de Monseñor
Romero _ los cuales ocurrieron entre 1980 y 1981. Quedó de
esta manera un vacío de 10 años sin investigar, cuyas
consecuencias muy pronto se harían sentir. La Comisión
no desconoció, sin embargo, la gravedad del problema y recomendó
que se emprendiera "de inmediato una investigación a
fondo" (6) dado el inminente peligro de una reactivación
de los escuadrones.
SEGUNDA: La
investigación del Grupo Conjunto
Cuando corrían
el último trimestre de 1993 y los primeros meses de 1994
se produjeron una serie de asesinatos y atentados selectivos. La
campaña electoral para las denominadas "Elecciones del
siglo" se encontraba en pleno auge. Los asesinatos tenían
todas las características de las operaciones de los escuadrones:
grupos de hombres vestidos de civil, a bordo de vehículos
sin placas, con información precisa sobre la víctima
y su itinerario y que desplegaban un operativo calculado milimétricamente.
Pero una innovación se producía: esos grupos tan experimentados,
habían desarrollado técnicas criminales que les permitían
crear escenarios de delincuencia común (un atraco, un asalto,
un acto de vandalismo) dentro del cual se ejecutaba un crimen político.
La creación
de un ambiente de inseguridad favorecía las acciones de estos
grupos así como a quienes pretendían retardar el proceso
de desintegración de la corrupta Policía Nacional
(para ser cambiada por una nueva Policía Nacional Civil)
y a quienes requerían la reactivación de las tareas
de orden público y de inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Tales hechos
forzaron a los actores políticos y a la misión de
la ONU a materializar la recomendación de la Comisión
de la Verdad creando una comisión de investigación
que se conocería como el "Grupo Conjunto para la investigación
de grupos armados ilegales con motivación política".
De entrada, el mandato fue restringido a los hechos posteriores
al 16 de enero de 1992, con lo cual se dejó definitivamente
sin investigar los hechos no investigados por la Comisión
de la Verdad. Esta limitación desconocía la naturaleza
misma de los escuadrones cuyas raíces se encontraban en el
protagonismo que tuvieron como mecanismo de guerra sucia en el pasado
y estimulaba a sus miembros en la medida en que les otorgaba el
beneficio de la impunidad.
El Grupo conjunto
realizaría sus investigaciones a partir de febrero de 1994
y rendiría sus informes a finales de julio del mismo año.
Sus investigaciones se realizarían en medio de una agitada
campaña electoral en la cual los partidos políticos
relegaron este mecanismo de investigación, a pesar de ser
ellos mismos las eventuales víctimas de tales organizaciones
criminales.
La Comisión
de la Verdad había recomendado que tal investigación
contara con el apoyo internacional de países amigos. El gobierno
de los Estados Unidos de América, ni corto ni perezoso "desclasificó"
centenares de documentos de la CIA, del Departamento de Estado y
del Departamento de Defensa. En su mayor parte censurados, dichos
documentos no podían dar mayor información sobre los
"escuadroneros" durante el conflicto armado. Así
lo revelaría un periódico nacional que publicaba el
curriculum vitae "desclasificado" de D'Aubuisson: el 90%
del documendo se encontraba censurado y sólo se podía
leer datos como el nombre del ex_Mayor, lugar y fecha de nacimiento,
nombre de los padres, etc.. Los Estados Unidos no solamente quedaban
exentos de pecado, sino que limpiaban su imagen con su colaboración
a la paz y la democratización salvadoreña.
Probablemente
el efecto más importante del Grupo Conjunto haya sido el
de disminuír el ritmo de la eliminación física
de los dirigentes de la oposición durante la campaña
electoral. Acaso un efecto de "guardaespaldas internacionales"
para una coyuntura electoral? Porque a nivel de las bases, los asesinatos
"tipo escuadrón de la muerte" continuaban ejecutándose.
Las ONGs de derechos humanos, denunciaban vehementemente las ejecuciones
en los campos y ciudades. El propio Grupo Conjunto publicaría
49 casos (7) de crímenes con elementos suficientes para señalar
la presunta responsabilidad de estructuras escuadroneras.
Con recursos
mucho menos importantes y en una coyuntura diferente, los resultados
del Grupo Conjunto tuvieron, como los de la Comisión de la
Verdad, serias limitaciones. Sin embargo, vale la pena destacar,
la investigación hecha en torno a la masacre de 6 personas
en una zona cafetalera del departamento de Santa Ana, cometida por
miembros del Regimiento de Caballería en desarrollo de una
típica operación encubierta. Como en el pasado, las
operaciones encubiertas continuaban siendo usadas en El Salvador
con fines políticos y de "limpieza social" (algunas
de las víctimas habían sido señaladas como
delincuentes). Como en el pasado y en abierta violación a
la Constitución nacional, las Fuerzas Armadas desarrollaban
labores de inteligencia relacionadas con seguridad pública
y vigilancia de las actividades de la organización política
FMLN. {8}
El mecanismo
"Grupo Conjunto" no se encontraba en capacidad de establecer
con absoluta certitud todas las reponsabilidades. Existían
limitaciones en su mandato que entorpecían o impedían
el acceso a varias fuentes de información. No tenía
la misma facultad de acceso a la información que tuviera
la Comisión de la Verdad la cual podía presentarse
en cualquier establecimiento o lugar sin previo aviso.
De esta manera
no se investigaron los circuitos bancarios salvadoreños en
poder de las castas sociales que se sirvieron tradicionalmente de
los escuadrones. Tampoco se investigó a fondo la responsabilidad
de las estructuras de inteligencia de los servicios de seguridad
del Estado. A este respecto, cabe destacar que a la hora actual
se desconoce el paradero de los archivos de inteligencia de las
Fuerzas Militares y que cada vez que la nueva Policía Nacional
Civil (producto de los acuerdos de paz) se hacía presente
en los puestos de la Policía Nacional para reemplazarlos,
los miembros de la Policía Nacional se retiraban llevándose
TODOS sus archivos. Toda esa información sobre la oposición
recogida durante los años de la guerra y luego de los acuerdos
de paz, podría ser una grave amenaza a paz si los sectores
retardatarios del Estado decidieran utilizarla.
TERCERA: paso
a las autoridades nacionales.
El Grupo Conjunto
produciría dos informes: el que hemos mencionado antes, que
fue hecho público el 28 de Julio de 1994, y uno confidencial.
En el informe confidencial se transmitía la "noticia
criminal" a las autoridades nacionales para que estas continuaran
las investigaciones correspondientes. Se desconoce cual haya sido
el trámite dado a cada caso, pero una lectura de la situación
al momento de la entrega del informe, no nos deja muy optimistas.
Con un aparato
judicial poco independiente, con jueces sometidos a presiones de
sus superiores y con carencias de recursos, difícilmente
los jueces honestos de El Salvador, podrán adelantar investigaciones
que tocan la alta cúpula militar o los caciques políticos
de su región. Con una nueva Policía Nacional Civil
formada muchas veces con poco celo al momento de elegir el personal
y que toma tímidamente el puesto de la Policía Nacional.
Con una Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos
sin recursos técnicos e indiferente a las denuncias de las
ONGs de Derechos Humanos. Con todo este panorama, la investigación
de los escuadrones de la muerte seguramente va a ser postergada
en el tiempo o talvez nunca ser realizada con el rigor que necesita.
RECOGER UNA
EXPERIENCIA
Así pues,
la investigación de los escuadrones de la muerte en El Salvador
fue perdiendo perfil a tal punto que los responsables de este terrible
aparato de guerra sucia gozan hoy de la casi absoluta impunidad.
Solo algunos ejecutores materiales, es decir los últimos
eslabones de la cadena criminal, se encuentran en prisión
gracias al valor de algunos jueces.
La experiencia
salvadoreña es de gran importancia para los pueblos latinoamericanos
y del Caribe. Los procesos de paz o de transición a la democracia
que cuentan con la presencia de Naciones Unidas actualmente, no
pueden convertirse en terreno propicio para la impunidad y por esta
razón las comisiones u organismos creados para investigar
los crímenes del pasado, deben ser considerados como oportunidades
únicas y no simplemente como instrumentos coyunturales de
una contienda electoral.
La impunidad
es el peor enemigo de la convivencia civilizada entre los hombres.
Plantear una "impunidad relativa", debida a las necesidades
de un proceso de paz, nos autorizaría también a plantear
una "democratización relativa". O probablemente
sea esta "enfermedad vergonzosa" del nuevo orden internacional,
un mal necesario para nosotros los pueblos del tercer mundo. Nosotros
nos negamos a creerlo.
Lo que nos parece
constatar, es que el nuevo orden internacional tiene como contrapartida
el desorden interno, la injusticia y la perpetuación del
estado de pobreza de los pueblos marginados. Una nueva forma de
conjurar los conflictos de baja intensidad ha sido puesta en marcha
y las Naciones Unidas se han convertido en la punta de lanza de
esta estrategia. La impunidad se consolida día a día
como una pieza del engranaje causando graves lesiones en nuestras
sociedades, lesiones que, por su naturaleza, dejarán serias
secuelas hacia el futuro.
NOTAS:
1. Dos ejemplos
nos ilustran este punto: el 16 de abril pasado, la Comunidad Europea
condenó las violaciones a los Derechos Humanos cometidas
por Rusia en Chechenia, cuando tales violaciones pasaron el límite
de lo "intolerable", tras varios meses de flagrantes violaciones.
En abril de 1991 la Comunidad Europea y el Senado de Estados Unidos
de América solicitaban que un Tribunal Internacional juzgara
a Saddam Hussein por crímenes de guerra y tentativa de genocidio
del pueblo kurdo (Le Monde, 17 y 20 de abril de 1991) Hoy, esas
mismas potencias se callan ante la gran ofensiva del gobierno turco
contra los kurdos en territorio irakí.
2.Tal fue el
rol jugado por la ley 15.844 del 22.12.86 en Uruguay; las leyes
23.492 del 23.12.86 y 23.521 del 4.06.87, en Argentina; la ley 6.683
del 28.08.79 en Brasil; el decreto 2191 del 18.04.78 en Chile.
3. Art. 24,
Carta de las Naciones Unidas (CNU). Según el art. 23 de la
CNU, el Consejo de Seguridad se compone de 15 miembros de las Naciones
Unidas, 5 de ellos son miembros permanentes: China, Francia, Rusia,
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y Estados
Unidos de Norteamérica, cada uno de los cuales tiene el "Derecho
de veto" sobre las decisiones del Consejo.
4. Art. 5 y
2 del Acuerdo de Paz de Chapultepec.
5. Capítulo
IV D, 2. Informe de la Comisión de la Verdad para el Salvador.
6. La Comisión
de la Verdad en su Informe final diría: "Entre los instrumentos
más atroces de la violencia que conmovió al país
durante los últimos años, estuvo la acción
de grupos armados particulares que actuaron con toda impunidad.
Es necesario adoptar todas las medidas que sean precisas para asegurarse
del desmantelamiento de los mismos. A la luz de la historia del
país, en este campo la prevención es imperativa. El
riesgo de que tales grupos renueven su acción siempre existe.
La Comisión recomienda "que se emprenda de inmediato
una investigación a fondo a este respecto". Cap. V,
II, C.
7. Anexos 3
y 4.
8. En : Informe
del grupo Conjunto". Cap. IV. Caso tipo Ejecución Sumaria
colectiva, Cantón Primavera.
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Artículo
originalmente publicado en la Revista Memoria No 7, de Dokumentations
und Informationszentrum Menschenrechte in Lateinamerika ,Nuremberg,
en agosto de 1995.
Citar como:
Avila Rincón, Calixto Impunidad y Nuevo Orden Internacional:
La Experiencia en El Salvador, KO'AGA ROÑE'ETA se.iii (1995)
- http://www.derechos.org/koaga/iii/2/avila.html
Impunidad y
Verdad
Ko'aga Roñe'eta, Serie III
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