CONSECUENCIAS
PSICOSOCIALES DE LA IMPUNIDAD SOBRE LOS FAMILIARES DE LOS DESAPARECIDOS
LUISA
WETTENGEL
Para referirme ante Uds.
acerca de las consecuencias psicosociales de la impunidad sobre
los familiares de las víctimas de secuestro y posterior desaparición
forzada de persona , me permitiré hacer una breve descripción
del contexto general en el que la destitución de la ley -
que se dirige al bien común y al derecho a la existencia
- pudo tener lugar durante la dictadura militar en Argentina .
A partir de los años
60 , como consecuencia de nuestra propia historia , en el sentido
de las luchas por reinstalar los derechos sociales y políticos
, modificar las situaciones de pobreza , la falta de educación
y las tendencias generales de sojuzgamiento al poder instituido
y - por otra parte - debido a los acontecimientos históricos
en Latinoamérica , surge gradualmente una importante fuerza
opositora . En ella confluían sectores sindicales más
vinculados a la tradición de las lucha de clases que la de
los que fueron integrados como instrumentos de gobierno , agrupaciones
estudiantiles con ideales revolucionarios , artistas , intelectuales
y profesionales comprometidos con las causas populares , ligas agrarias
, comisiones barriales , cristianos inspirados en el movimiento
de los sacerdotes para el Tercer Mundo que optaban por los pobres
y muchos jóvenes atraídos por figuras como Ernesto
"Che" Guevara o Camilo Torres , el cura guerrillero muerto
en Colombia . Muchas de estas personas que en otras circunstancias
se dedicaban a los quehaceres comunes y corrientes , comenzaron
a participar en actividades comunitarias de amplio espectro y a
comprometerse políticamente .
Cuando esta generación
, inflamada de ideales libertarios y revolucionarios irrumpió
en la historia , molestó . Donde se tocan las estructuras
en forma directa , ahí se terminan todas las razonabilidades
.
Entre la gente más
cercana a ellos y que estaban al tanto de sus convicciones se pueden
diferenciar básicamente tres tipos de actitudes que tuvieron
lugar en ese entonces :
1 - Las de quienes
compartían los ideales y que también creyeron que
ellos iban a hacer la gran transformación social . Eran
los que admiraban sin participación directa .
2 -Las de los que querían
preservarlos por afecto y no por convicción y los acompañaban
y protegían . Eran los que no entendían demasiado
pero temían por los suyos .
3 Las de los
que los rechazaban y no querían saber nada , aún
con sus afectos más profundos . Esta actitud de negación
acérrima abolía los vínculos que los unían
. Sólo un paso para declararlos inexistentes .
El golpe de Estado que
comenzó el 24 de marzo de 1976 fue mayormente entendido -
en un comienzo - como un golpe más en la secuencia de estos
quiebres institucionales , que se iniciara en 1930 y a los que estábamos
incómodamente familiarizados como colectivo social . Sin
duda había un contexto histórico diferente en cada
repetición , pero la legitimación de la violencia
represora tenía sostenidamente las mismas raices ideológicas
.
Bien pronto se empezaron
a ver cambios drásticos : remoción abrupta de personas
que ocupaban cargos en todo el espectro de las instituciones sociales
, como por ejemplo en las escuelas y las universidades , cierres
de agrupaciones diversas , prohibición de actividades en
las que hubiera participación social amplia , una represión
impiadosa que no era fácil saber hasta dónde llegaba
. De tal modo la represión sistemática se instala
frente a un clima de desconcierto generalizado , temor y en cierta
medida , ingenuidad . Ese era el denominador común de buena
parte de la población que vivía su vida sin una participación
política activa , o simplemente ninguna , y preocupados por
los problemas de subsistencia cotidiana que se habían agravado
considerablemente en los dos años anteriores .
La rápida progresión
de las noticias sobre detenciones y enfrentamientos armados , cada
vez menos discriminados , hizo crecer un clima enrarecido de terror
y sospecha . En la cotidianeidad de las casas se trataba de marcar
recursos de seguridad, se vigilaba más a los jóvenes
, se recomendaba con fervor que nadie participara en ninguna situación
que pudiera levantar sospechas de ninguna índole . Es decir
, se fueron aflojando los lazos de solidaridad , se perdían
los contactos sociales y los supuestos de seguridad básica
que garantizan el desenvolvimiento de la existencia fueron puestos
en cuestión .
La vida transcurría
en una especie de ficción en la que cada quién cuidaba
sus palabras , sus actitudes y en la que tardanza a una cita suscitaba
las sospechas más acongojantes . Sin embargo , continuaban
el trabajo , la educación escolar , los encuentros con la
familia o algunos amigos , en medio del pregón continuo sobre
la "reorganización nacional" y la lucha contra
la subversión " a los más altos valores de la
patria" .
Nada de todo esto es
parangonable con el pavor y el sufrimiento infinito de las familias
que súbitamente se vieron enfrentadas a un allanamiento ,
la detención , el secuestro o el no regreso a la casa de
uno o varios de sus miembros .
La irracionalidad que
significa la destrucción de todo referente a una ley , a
una razón plausible , a una lógica que permita construir
un sentido , tuvo como destinatario no solamente a la víctima
directa de las atrocidades sino a toda la red familiar .
La irrupción de
lo traumático en la vida psíquica es aquello que excede
la posibilidad de ser contenido por el sistema .Del mismo modo que
los sistemas inmunológicos reconocen los agentes traumáticos
para neutralizarlos , de la misma manera los contenidos irracionales
o las contradicciones internas que resultan de un traumatismo severo
, buscan neutralizarse para restituir algún tipo de equilibración
. Con frecuencia , en un primer momento , surge una actitud contraria
o sea , hay una negación que rechaza percibir lo ocurrido
. También puede producirse una fragmentación interna
que cortocircuita los mecanismos de defensa Hay efracción
de las barreras de contención que protegen de los estímulos
externos intolerables y las reacciones no se hacen esperar.
Entre nosotros las hubo
de toda clase ya que cada cual reacciona desde su propio y singular
reservorio interno . Los hechos aberrantes no tenían las
mismas repercuciones si se trataba de los padres , los cónyugues
, los hermanos , los hijos y otros familiares cercanos . Las edades
fueron otro factor importante para comprender el modo diferente
de reaccionar y verse afectado . Algunos , sobre todo entre los
padres y los cónyugues , pudieron hacer frente a los hechos
de inmediato y comenzar las búsquedas por hospitales o dependencias
policiales donde todo rastro fue negado . Otros reaccionaron con
una pérdida temporal de la dimensión del espacio y
del tiempo . Estaban como perdidos . Otros enfermaron . Muchos comenzaron
a tener trastornos psíquicos severos como ataques de pánico
, vivencias de desamparo y "fin del mundo", trastornos
del sueño y la alimentación , paralización
en las acciones a causa de la angustia incontrolable .
Mientras esto ocurría
, todo fue silenciado hacia el mundo externo de las relaciones .
Como nadie sabía dónde podía estar el ser querido
, tampoco nadie se atrevía a dar a conocer el hecho para
evitar consecuencias peores : el ataque sobre más familiares
o amigos Estos aterradores presentimientos fatalmente se cumplieron
en varios casos. Apenas si se hablaba entre los más íntimos
y esto dificultada la posibilidad de modificar el estado de angustia
permanente .
Estamos pues frente a
una de las consecuencias más dramáticas de la impunidad
sobre los familiares de los desaparecidos : el enfrentamiento con
la designación de los propios hijos, esposos , padres , hermanos
, nietos , como no existentes. Nada más atentatorio al sostenimiento
de coherencia de la persona que la desconfirmación de su
propio pensamiento . Nada más absurdo e irracional que sostener
un discurso sobre la inexistencia de una persona probadamente existente
. La figura del desaparecido abrió cruelmente el camino a
la impunidad .
Los distintos grupos
de familiares de víctimas que se fueron constituyendo cumplieron
entre otras , la no prevista función de restituir a los que
se iban acercando la posibilidad de creer en los propios pensamientos
. El afirmar : como no se ve , no existe , es racionalmente inaceptable
y afectivamente intolerable . De ahí que la respuesta de
las Madres de Plaza de Mayo fuera : Con vida los llevaron , con
vida los queremos .
Por otra parte su inquebrantable
obstinación durante los años de la dictadura , de
mostrarse todas las semanas frente a la casa de gobierno , circulando
juntas con el nombre de sus hijos ausentes bordado en sus pañuelos
blancos , ha sido el símbolo más austero y contundente
contra la falacia de la inexistencia . Desde otros lugares de participación
también ha sido el nuestro y de muchísimos otros .
El ocultamiento de los
centros clandestinos de secuestros , torturas y asesinatos fue otro
aspecto de la impunidad de los procedimientos . Nadie podía
imaginar la instauración de semejante creación siniestra
hasta que de a poco se fue revelando que verdaderamente existían
. ¿Cómo aceptar la muerte de un ser querido cuando
nadie podía dar una referencia cercana dónde podía
estar ni qué había sido de él? ¿Cómo
afrontar los fantasmas sobre el horror y el aniquilamiento de los
seres más próximos y queridos? ¿Cómo
tolerar lo intolerable? Por motivos fáciles de comprender
, ni el piadoso consuelo de poder dar honrosa sepultura a los muertos
nos fue acordado . Ritual de la humanidad a lo largo de todos los
tiempos que permite comenzar la elaboración del duelo por
la pérdida y aceptar el ineluctable y universal límite
de la vida .
Mientras esta evidencia
no se materializa , es casi imposible transcurrir por el proceso
de duelo y los familiares siguieron oscilando entre la esperanza
y la desesperación . Aún con el paso del tiempo en
que la sospecha de la muerte era cada vez más cierta , la
aceptación fue muy costosa y la continuación del proceso
de duelo quedó inconcluso para muchísimas personas
. Esto significa la prolongación de un estado afectivo de
continuo desgarro , sin restitución de marcas simbólicas
que permiten ir cerrando la herida . Algunos no lo pudieron soportar
, enfermaron (con alta incidencia de cáncer y patologías
cardíacas)y luego murieron . Algunos incluso decidieron quitarse
la vida .
A medida que fueron pasando
los años , los que seguimos aquí hemos logrado resoluciones
internas de diversos grados de consistencia , que se diferencian
caso por caso y por los que pido un respetuoso resguardo .
Otro aspecto gravísimo
fue el ocultamiento de la existencia de los niños nacidos
en cautiverio y posteriormente , el ocultamiento de la identidad
de estos niños dados en crianza mayormente a los propios
represores . Maquinación catastrófica desde todo punto
de vista para los propios niños - hoy adultos - y para las
familias que vieron así reduplicada la ruptura de la cadena
generacional , quedando sin sostén la transmisión
de los legados que cada familia pasa como testimonio simbólico
de una generación a otra . Tampoco encuentran donde anclar
las expectativas de trascender en la descendencia , más allá
de la propia muerte . Este delito no prescribe , pero no por eso
la situación se hace menos penosa .
En el plano del derecho
positivo , el problema de las sucesiones pretendió resolverse
- ya en democracia - con una constatación administrativa
de muerte supuesta de la persona desaparecida - a manera de certificado
de defunción . Este hecho permitió formalmente ordenar
algunas cuestiones familiares referidas a patrimonios y a regularizar
nuevas uniones matrimoniales del cónyuge superstite , pero
sobre una certificación que no se condice con los requerimientos
legales ordinarios .
La tolerancia hacia lo
sucedido se instala muy gradualmente . Afectos y pensamientos pasaron
alternativamente de aferrarse a destellos de esperanza idealizada
a una rápida caída en la denigración ante los
constantes fracasos de la justicia . Del mismo modo sucede en el
campo social , donde los efectos de la impunidad se extendieron
como ondas expansivas infiltrando todos los ámbitos del quehacer
de la sociedad y que hoy seguimos padeciendo .
La reconstrucción
de las historias familiares y de sus lazos ha sido lenta y difícil
. Hay familias que por las características de sus integrantes
y sus modos de relación pudieron tejer las redes de las historias
sin ocultamientos . Para otras no fue tan sencillo . Miembros de
la familia amplia que en el momento más álgido no
quisieron o no pudieron ser solidarios no encuentran fácil
el camino de la reconciliación . A veces hubo conflictos
con los hermanos del familiar desaparecido . Al tratarse de un par
generacional , se arrastraron desaveniencias que fueron propias
entre hermanos y que quedaron irresueltas , incluyendo en ello el
vínculo con los propios padres . En algunos casos la relación
entre familias políticas ha encerrado rencores y mutuas inculpaciones
por el destino de sus descendientes . Para los hijos la reconstrución
de la historia de sus padres ha sido muy dolorosa por el peso de
la causa de orfandad. Algunos entre ellos se han nucleado en grupos
buscando referenciarse en una pertenencia y una identificación
con los ideales de sus mayores . Hay personas que hasta el día
de hoy no pueden levantar el manto del silencio que se impusieron
a sí mismos .
En la actualidad es el
momento de incorporar informaciones - adecuadas a las edades - de
la nueva generación que no había nacido aún
cuando sucedieron los duros acontecimientos . Esto se impone como
una necesidad subjetiva para los niños y adolescentes actuales
que pueden encontrar de esta manera una significación a las
penas enigmáticas que implícitamente circulan al interior
de sus familias . También para entender el momento histórico
que les toca vivir en la cotidianeidad presente .
Finalmente ¿Con
qué recursos se puede también ayudar a cicatrizar
el vacío? Con el compromiso ético de la sociedad en
su conjunto dado que el problema de la impunidad está referido
a hechos intolerables - donde quiera que surjan - y que cualquier
Estado tiene buenas razones para juzgar . El esclarecimiento del
pasado puede ser la posibilidad de cerrar los duelos y ayudar a
cicatrizar las heridas de muchas familias pero fundamentalmente
es una apuesta al futuro : que el conocimiento de un pasado trágico
esté al servicio de contribuir a sentar las bases jurídicas
de un mejor porvenir para todas las naciones del mundo . Muchas
gracias por su atención .-
Buenos Aires Berlin
21 de marzo 2001
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