Peru:
El General en su laberinto
De general golpista a escritor y constitucionalista
Comentario sobre el Informe del general peruano Nicolás
Hermoza Ríos sobre la Operación "Chavin de
Huantar"
Esteban
Cuya,
Investigador del Centro de Derechos Humanos de
Nuremberg, Alemania.
En
el Perú actual existían generales de la dimensión
histórica de Napoleón y de Alejandro Magno, y, qué
injusticia, casi nadie se había dado cuenta. Ahora, gracias
a la cibernética, un "general victorioso" nos
brinda la oportunidad de honrarle, exponiéndonos sus descubrimientos
en cuanto a estrategia militar se refiere.
Pero
pocos caerán en el juego. La soberbia es engañosa.
El general Nicolás Hermoza Ríos, Presidente, casi
vitalicio, del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú,
además de soberbio es vanidoso. Quiere que como el mundo
admiró a Bonaparte, le admire también a él,
el más reciente genio "made in Peru" para exportar.
Sin embargo, el general Hermoza Ríos comete una gran equivocación
al tratar como una potencia extranjera invasora a los jóvenes
tupacamaristas que ocuparon violentamente la residencia del embajador
japonés en Lima en diciembre de 1996, y que meses después
fueron masacrados por efectivos militares bajo su comando.
Si
algún periodista o político hubiera dado a conocer
el documento titulado "Chavin de Huantar, Estrategias de
una operación militar" que actualmente se viene difundiendo
a través de la Red Científica Peruana asociada a
Internet, ( http://ekeko2.rcp.net.pe/CCFFAA/REV972/PAG02.HTM)
seguramente ya habría sido acusado de traición a
la patria y amenazado con prisión perpetua, por el "eficientísimo"
Consejo Supremo de Justicia Militar. Hay quienes purgan prisión
prolongada en el Perú por haber dado a conocer documentos
internos menos explícitos de las Fuerzas Armadas.
Entonces
es legítimo preguntarse qué razones empujaron al
autodenominado "General Victorioso" a difundir tan desesperadamente
su parte de guerra, en el que da cuenta de cómo se diseño
y se ejecutó la solución militar para rescatar en
abril de 1997 a los rehenes capturados por los combatientes del
Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.
Ciertamente
no ha sido la vanidad literaria lo que condujo a Hermoza Ríos
a difundir su informe sobre la denominada "Operación
Chavin de Huantar", porque méritos en este aspecto
no se encuentran en ninguna parte de la obra. Habría que
buscar la razón, de la repentina difusión del documento,
en el temor de ser separado abruptamente de su puesto, y ser enviado
al exilio dorado en Ucrania o en Bangla Desh, donde tiene sus
buenos amigos. Entonces, ante una eventual separación,
que le haría perder su lugar en el triunvirato de gobierno,
Hermoza Ríos prefirió adelantarse a los acontecimientos
y entregar al país su parte de guerra, todavía en
servicio activo y no después como general en retiro.
De
esta manera Hermoza Ríos busca ceder su puesto, todavía
bajo la supuesta condición de "General Victorioso",
artífice de la pacificación nacional en el Perú.
Sin embargo, por mas esfuerzos maquilladores, Hermoza Ríos
seguirá siendo el general encubridor de los asesinos de
los estudiantes de "La Cantuta", protector de los asesinos
de "Barrios Altos", así como aliado y defensor
del tenebroso escuadrón de la muerte "Grupo Colina".
Existen demasiadas evidencias del apoyo del general Hermoza Ríos
a ese grupo de asesinos profesionales, como las las documentadas
denuncias del general Rodolfo Robles Espinoza, víctima
también de la prepotencia gubernamental. Todas estas responsabilidades
penales no se pueden ignorar por mas leyes de amnistía
que promulgue Alberto Fujimori a favor de los violadores de los
derechos humanos.
Con
una impresionante soberbia el general Hermoza Ríos empieza
su informe titulado "Chavin de Huantar, Estrategias de una
operación militar", declarando su convicción
de que "el futuro de nuestra Nación se formará
sobre la base de los conceptos éticos que nuestra conducta
irá cincelando en los moldes morales del futuro, pero no
como un intrumento cíclico de repeticiones sino de desarrollo
lineal y de renovación, teniendo como base los valores
que deben ser patrones de comportamiento, como verdaderos términos
de referencia en los destinos de nuestro país". (El
subrayado es mio)
Ningún
concepto ético positivo puede surgir del autodenominado
"general victorioso" que amparó y sigue amparando
a un escuadrón de la muerte como el "grupo Colina".
Qué pronto olvidó Hermoza Ríos el nesfasto
rol cumplido por las fuerzas armadas que bajo su comando, cometió
en 1994 violaciones sexuales a mujeres indefensas y asesinatos
de campesinos indefensos en Challhuayacu, Chavin de Pariarca,
Cayumba Chico, Moyuna y Moena, (1) así como torturas a
prisioneros, empleadas de las propias fuerzas armadas, y ejecuciones
extrajudiciales en diversas localidades.
Continúa
el general Hermoza Ríos, comentando la operación
"Chavin de Huantar", de rescate de los rehenes y masacre
de los jóvenes guerrilleros, refiriéndose a ella
como "una operación militar que está agotando
los adjetivos para calificarla y que de acuerdo con la percepción
de los analistas militares ha revolucionado los conceptos, pues
ha desestabilizado la teoría escrita y ha promovido inquietudes
respecto de los conocimientos que puedan explicar, técnicamente,
cómo es que, aquella tarde (el 22 de abril de 1997), en
presencia de millones de espectadores, se ejecutó una estrategia
político militar y de inteligencia que tal vez sentará
las bases de una nueva doctrina universal en este tipo de operaciones."
Pocas
veces uno tiene la oportunidad de conocer por sus propias actuaciones
y escritos a un militar tan soberbio y ridículo, comparándose,
él mismo, con estrategas militares de dimensión
y reconocimiento internacional. Poco le falta a Hermoza Ríos
para afirmar que gracias a él se inicia una nueva etapa
en las teorías de las guerras modernas. Pero, téngase
en cuenta que está hablando de una incursión militar
frente a jóvenes guerrilleros, soñadores y distraídos,
como si se tratara de una gran potencia extranjera, equipada con
iguales o mayor cantidad de combatientes y armamento bélico.
Continúa
Hermoza Ríos afirmando que "El arte bélico,
(!desde cuando la guerra es un arte?) en el dominio militar, apasiona
a los estudiosos de las teorías militares, por eso se han
escrito grandes tratados o se han sacralizado definiciones de
militares de renombre universal. ("como él mismo lo
está haciendo", le falta decir). Mas adelante insiste
en su proclama de que "los hechos nos están indicando
que los analistas militares están reordenando conceptos
(gracias a él) y comienzan a concebir una nueva teoría
de la ejecución de las estrategias y están revaluando
las ideas básicas del espíritu con que los hombres
de aquella tarde, escribieron para la historia uno de los mas
extraordinarios ejemplos de cómo se lleva a cabo el desarrollo
de una estrategia." Así pues, este general reitera
su enfermiza tentación de presentarse como el mayor genio
militar de los últimos tiempos, digno de ser incluído
en las más prestigiosas enciclopedias universales sobre
la guerra.
Declara
Hermoza Ríos que el objetivo político de la Operación
Chavin de Huantar era "el rescate con vida de las personalidades
secuestradas,..sin hacer concesión contraria a las leyes".
Enseguida afirma que se determinaron dos alternativas, una solución
pacífica y una solución militar. Muy pomposamente
el "general Victorioso" declara que "la Solución
militar buscaba recuperar la autoridad suprema del Estado y la
soberanía nacional amenazados por el comando guerrillero
tupacamarista que ocupó la residencia del embajador japonés
en Lima". Aquí sus expresiones no pueden ser más
cínicas: "En el Estado de Derecho se garantiza que
la autoridad, en representación del pueblo, se ejerza dentro
de los límites señalados por la Constitución
y las leyes del Perú".
Increíble,
este general que viola la Constitución del Perú
a cada rato se queja de que los tupacamaristas "estaban lesionando
este principio esencial" poniendo en riesgo el orden de la
Nación. Nadie va a creer sensatamente que el general Hermoza
Ríos puede dar lecciones de respeto al Estado de Derecho.
El
general recalca que "El Estado de Derecho, en suma, es el
orden y la paz, valores que estaban siendo quebrantados impunemente
por los delincuentes terroristas" (sic). Pero quién
habla ahora de Estado de Derecho y de impunidad? Justamente es
el general que el 22 de abril de 1993 llevó los tanques
y tropas en uniforme de combate a la puerta del Parlamento para
obligar al Congreso a no seguir investigando la masacre de La
Cantuta.(2)El general Hermoza Ríos está descalificado
para pretender dar clases de respeto al estado de Derecho.
Revela
el llamado "general victorioso" que para llevar a cabo
la Operación Chavin de Huantar" "La delegación
de funciones desapareció, contra toda la doctrina operacional,
y asumí personalmente las funciones en todos los niveles,
pero agregando a esta conducta, respeto por la opinión
y recomendación de los especialistas...". Añade
que "sin pretenderlo, los mecanismos políticos iban
esrimulando la arrogancia de los delincuentes y cada día
aparentemente estaban mas convencidos de que sus peticiones al
final tendrían el éxito que ilusamente esperaban.
Confirma así la hipótesis sostenida por los observadores
independientes de la crisis de los rehenes, de que el gobierno
peruano jamás tomó en serio la alternativa de la
solución pacífica a este problema.
Con
un incomparable cinismo el general Hermoza Ríos dice que
"recordando a Sun Tzu me repetí muchas veces: "Finge
inferioridad y estimula su arrogancia (operaciones de engaño)
y eso fue lo que hicimos ya que nunca dimos muestras, por lo menos
esa fue nuestra intención, de que nos estábamos
organizando paralelamente como una fuerza de contingencia para
el caso del agotamiento de las conversaciones". Aquí
el general escandalosamente falsea los hechos, ya que es conocido
que el MRTA denunció inmediatamente a la ocupación
de la residencia diplomática, la preparación de
las Fuerzas Armadas para el asalto militar. Conociendo la ferocidad
militar en la represión de la subversión y en el
ataque a poblaciones campesinas indefensas, difícilmente
los tupacamaristas podrían haber considerado como ángeles
inofensivos a las fuerzas armadas y pensar que iban a permanecer
como meros espectadores.
Sin
ningún sentido autocrítico, y por el contrario con
una embriagada soberbia, Hermoza Ríos sostiene que "el
trabajo de los años de la lucha contra el terrorismo nos
produce profunda satisfacción, porque podemos decir que
no sólo cumplió su objetivo, sino que sigue constituyendo
la estructura básica sobre la que se continuarán
realizando operaciones como la denominada "Chavin de Huantar".
Hay que recordar aquí que la captura de los principales
líderes del movimiento terrorista "Sendero Luminoso",
y con esto el control de gran parte de las acciones de terror
fue obra de un equipo de la Policía Nacional y no del Ejército.
Hermoza
Ríos indica que "la operación se ejecutó
sin mayor dificultad hasta la orden de abrir los accesos de los
túneles en el punto final, en este momento se producen
imprevistos que fueron superados por soluciones alternas; en el
interior de la residencia los delincuentes respondieron con fuego
cruzado de ráfagas cortas y largas, asi como tiro por tiro
y en algunos casos sin control, disparando gran cantidad de munición".
La cumbre de la mentira viene en la parte del informe, en la que
el general afirma que "nuestros hombres defensivamente, como
estaba ordenado, respondieron con tiros controlados y del tipo
tiro por tiro, empleando armas con silenciador y con una gran
disciplina de fuego, lo que permitió hacer en varias oportunidades
tiro cruzado". De haber sido así qué necesidad
tenía el gobierno de esconder los cadáveres de los
tupacamaristas, que fueron literalmente destruídos a balazos.
(Algunos oficiales se jactaron públicamente de haberle
tirado en total más de 500 disparos a Nestor Cerpa Cartolini
y cada uno de sus compañeros.)
Para
respaldar la imagen de grandeza de su operación militar,
el Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas saca
a relucir los efusivos mensajes de felicitación de no tan
misteriosos personajes. Cita, entre otros, al general Manuel Bonnet,
Brigadier General del Ejército colombiano, acusado de torturas
y asesinatos a dirigentes sindicales y al sacerdote Tiberio Fernández
Malfa, párroco de Trujillo, El Valle, Colombia. Según
las investigaciones judiciales, 16 personas detenidas el 29.03.1990
por los soldados de Manuel Bonnet Locarno, fueron llevadas a la
finca de un narcotraficante en Riofrío, donde fueron torturados,
quemados con soplete, mutilados con motosierra y finalmente asesinados
por los militares.(3) !Qué terrible resulta conocer al
tipo de amigos que exhibe el general Hermoza Ríos. Uno
no sabe si hay que tener miedo o agradecerle por la confesión
y advertencia.
Continuando
con su informe, Hermoza Ríos explica los factores que le
llevaron al éxito, según su criterio, y que son
entre otros,: El "secreto" y el principio de la "sorpresa",
las "operaciones de engaño", la "variación
de procedimientos de combate", el principio de "rapidez",
así como el ensayo y la preparación del asalto militar
a la residencia diplomática. Aquí el general se
desborda en un frenesí que le lleva a destacar "el
genio militar de mis soldados", y a proclamar que "llenaríamos
páginas con detalles y quién sabe si al final de
nuestro recuento, sólo nos quedaría el "hombre"
como inspiración básica de esta enorme operación
militar que le da tanto orgullo a las Fuerzas Armadas del Perú".
Enseguida agrega que "El éxito político y militar
de la indicada operación en el ámbito de la comunidad
internacional nos releva de emitir juicios de valor relacionados
con la honestidad con que hemos realizado la descripción
conceptual de este hecho trascendental en la historia de nuestro
país".
El
general Nicolás Hermoza Ríos recalca su rol mesianico,
afirmando que "Los hombres de ayer, de la década anterior,
o no tuvieron la oportunidad de vivir los cambios del presente
o no se enfrentaron a los desafíos con riesgo de sus destinos.
No hay otra verdad, por dura que sea debemos decirlo porque de
ello depende que la historia se escriba con la verdad; de ello
dependerá que nuestras acciones de hoy merezcan la atención
positiva del mundo, penetren en todos los niveles mentales de
nuestros hijos, y, porqué no, en nuestra propia vida mientras
tengamos existencia para que edifiquemos las bases éticas
de nuestra nación y comprendamos de una vez por todas que
si hoy no nos preparamos no tendremos en el futuro las herramientas
necesarias para el desarrollo de nuestro pueblo". Llegado
a este punto cualquier conocedor de la historia reciente de la
violencia en el Perú no sabría diferenciar si está
frente a un informe del Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas del Perú, o uno de esos panfletos redactados por
Abimael Guzmán, el jefe terrorista encarcelado. Concluye
su i
nforme
el general Hermoza Ríos, con estribillos destacando que
las Fuerzas Armadas del Perú "Somos una unidad indestructible;
somos una sola voluntad de servicio a la patria, sobre la que
se sustenta la cohesión institucional; somos los defensores
del honor del Perú. Esta es la unidad de comando que nos
da calidad moral para adoptar las decisiones que la responsabilidad
legal y constitucional impone. Esta fue una operación militar
que "rescató la vida" de la persona humana, fin
supremo de la Sociedad y el Estado. (Sic)
Uno
con justicia debería preguntarse de qué Fuerzas
Armadas está hablando Hermoza Ríos? No puedo creer
que se refiera a la del Perú. Yo no comparto su concepto
de "servicio a la patria" ni su calificación
de ser él uno de los defensores del honor del Perú.
Ningún futuro positivo puede forjarse sobre la base de
la mentira y la soberbia que exhibe tan alegremente el supuesto
"General Victorioso".
Notas:
(1)
Los Sucesos del Alto Huallaga. Coordinadora Nacional de Derechos
Humanos. Lima junio de 1994.
(2)Lateinamerika Jahrbuch 1994. Institut für Iberoamerika-
Kunde, Hamburg. Vervuert. Frankfurt am Main 1994. Pág.
192.
(3)ver: El terrorismo de Estado en Colombia. Ediciones NCOS, 1992.
Bruselas. Pág. 71 y 72.