La
dictadura de Fujimori: marionetismo, corrupción y violaciones
de los derechos humanos
Esteban Cuya, Investigador
del Centro de Derechos Humanos de Nuremberg
Sin
duda alguna el Perú exhibe actualmente una caricatura de
democracia, con un Presidente Alberto Fujimori que apoyado por
las Fuerzas Armadas y su servicio de inteligencia destruyó
el Estado de Derecho e impuso en su lugar un régimen dictatorial
que a través de una pequeña "camarilla"
domina todos los poderes del Estado.
Imitando
a los pulpos, el presidente Fujimori ha extendido sus largos brazos
a cada una de las instancias establecidas por la Constitución
Nacional para fiscalizar y contrapesar la acción gubernamental.
Fujimori y sus allegados civiles y militares, que aspiran a perpetuarse
en el gobierno, han pervertido el ejercicio del poder político,
utilizando sus cargos para obtener mezquinos intereses personales
o de grupo.
Aún
más, el gobierno se tomó la autoridad de desconocer
la voluntad de cerca de 1 millon y medio de peruanos, que con
sus firmas demandaron la realización de un Referendum en
contra de la llamada "Ley de Interpretación Auténtica",
aprobada por Fujimori para facilitar una nueva e ilegal reelección
presidencial.
El
marionetismo como modelo
Cada
parlamentario "de la mayoría", cada Ministro
de Estado, cada Juez o Fiscal en el Perú, cada Funcionario
que ha deseado saborear los placeres del poder en los últimos
diez años, ha tenido que renunciar a su independencia,
abdicar a sus funciones y más bien convertirse en un títere
de Fujimori, y de Montesinos, que los han manejado y los manejan
a su capricho y en función a sus propios intereses. Quienes
trataron de ejercer sus funciones con dignidad, con independencia,
con criterio profesional, o bien fueron forzados a renunciar a
sus principios, o tuvieron que sufrir las consecuencias de su
decisión, sufriendo pronto las represalias.
Ahora
se acepta como normal en el Perú que cada Ministro o parlamentario,
o juez nombrado por el gobierno recite los libretos elaborados
por el Servicio de Inteligencia manejado por el ex capitán
del Ejército Vladimiro Montesinos. Jamás en toda
la historia del Perú Republicano se había llegado
a tan inmensa degradación de la función judicial
o política.
La
sumisión al poder de Fujimori permite por ejemplo que la
señora Blanca Nélida Colán se mantenga más
de seis años como soberana de la Fiscalía de la
Nación, y que en lugar de defender los intereses del estado
y de la sociedad peruana, haya concentrado sus esfuerzos en lavarle
la cara, con el dinero de todos los peruanos, tanto a Fujimori,
como a su asesor Vladimiro Montesinos, y al general golpista Nicolás
Hermoza Ríos, entre otros personajes de la farándula
política del Perú.
La
Sra. Blanca Nélida Colán fue acusada por congresistas
de la oposición de enriquecimienlo ilícito, ya que
no pudo explicar claramente cómo es que logró comprarse
una mansión avaluada en US$ 750,000, cuando su ingreso
mensual, mas el de su hermana, y el de su madre suman en total
cerca de US$ 5,000.00 dólares. De esta cantidad tiene que
pagar US$ 4,178.00 como devolución del préstamo
que irregularmente recibió del llamado "Banco Nuevo
Mundo". Para tener derecho a un crédito de la magnitud
que recibió la Sra. Blanca Nélida Colán,
hay que demostrar un ingreso mínimo mensual tres veces
mas grande que el valor de la cuota que se va a pagar cada mes.
Como tantos casos de corrupción, seguramente este también
va a quedar en las nieblas y tinieblas de la impunidad.
El
nepotismo que caracteriza al gobierno de Fujimori se practica
desvergonzadamente en todos los niveles de la administración
del estado. Tanto Fujimori, como su asesor Montesinos, y cualquier
funcionario o congresista de la fila del gobierno, actúan
como que si el estado peruano fuese su propiedad privada, regalando
puestos de trabajo a sus hermanos, hijas, sobrinos, y otros familiares
directos e indirectos en funciones de gran responsabilidad, incluídos
puestos de asesores ministeriales, diplomáticos, representantes
en el exterior, jefes militares, sin considerar para nada la falta
de calificación o de competencia para ejercer digna y eficientemente
dichos puestos.
Epidemia
de corrupción
Además,
para consolidar sus aspiraciones de convertirse en Presidente
vitalicio del Perú, Fujimori ha fomentado la corrupción
económica de la mayoría de sus cercanos colaboradores,
fundando una especie de hermandad de los ladrones de corbata y
terno, que obligadamente, para evitar las sanciones correspondienntes
por sus delitos, tendrán que oponerse, con tanta fuerza
como él, a cualquier cambio de gobierno o transición
democrática.
Son
numerosos los casos de los altos funcionarios del Estado envueltos
en operaciones sucias, chantaje, enriquecimiento ilícito,
entre otros delitos que se practican como parte de la función
que se les ha asignado. La acusación contra Augusto Miyagusuku,
gerente de la estatal empresa de seguros "Popular y Porvenir",
por la utilización ilegal y la pérdida de varios
millones de dólares de dicha empresa fue entrampada y luego
archivada por la mayoría fujimorista en el Congreso. Las
denuncias de un narcotraficante que aseguró haberle pagado
durante dos años US$ 50,000 dólares mensuales al
asesor presidencial Vladimiro Montesinos, a fin de que evitara
que los militares o policías le impidieran el tráfico
de drogas tampoco fueron investigadas, ni por el congreso, ni
por ninguna autoridad judicial en el Perú.
En
octubre de 1998 la fiscal Juana Cordova y su esposo fueron sorprendidos
recibiendo US$ 7,000 de un acusado de narcotráfico. El
Juez de la Corte Suprema César Tineo, adulteró una
sentencia, para favorecer a una empresa privada con un cobro ilegítimo
al estado de US$ 43 millones de dólares. Otros miembros
de la Corte Suprema declararon que firmaron la mencionada sentencia
sin haberlo leído previamente!. De esa forma, Fujimori
y sus allegados podían tener bajo su control a varios miembros
de la Corte Suprema del Perú. Sólo la valiente denuncia
de la oposición parlamentaria logró que a fines
de 1998 se destituyera al juez César Tineo y se le abriera
un juicio.
En
diciembre de 1998 el juez de la Corte de Cerro de Pasco, Alfredo
Granados fue sorprendido por la policía con los US$ 3,000.00
que recibió de una empresa minera para favorecerle en una
sentencia. Igualmente, el Juez de la Corte Superior de Lima, Pablo
Rojas, fue sorprendido recibiendo la suma de US$ 2,000.00 dólares
que le entregó el intermediario de un narcotraficante.
Así como estos casos, podemos mencionar más de 400
casos de corrupción de jueces y fiscales entre 1995 y 1999.
Ante esta situación el congresista oficialista Carlos Ferrero
reconoció que "la voceada Reforma del Poder Judicial
ha fracasado, ya que los niveles de corrupción son ahora
mayores que nunca".
El
25 de febrero de 1999 una sala Judicial ordenó formalmente
la detención del Jefe del Estado Mayor del Ejército,
el General Tomás Marky, quien había sido designado
en ese cargo a principios del año. Se le acusó de
haberse apoderado de la suma de un millón de dólares
que se incautó en 1995 a dos narcotraficantes colombianos
en la zona de Ayacucho. En realidad habría que encarcelar
a mas generales que han actuado como socios de los narcotraficantes.
El general Marky se debilitó con la salida sorpresiva de
su cargo, a fines de 1998 del general Nicolás Hermoza Ríos.
Sin
embargo, pese a las evidencias de su responsabilidad en la apropiación
ilícita del dinero, tanto el Presidente Alberto Fujimori,
como el nuevo Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, (de triste
participación en el engaño y la masacre de los tupacamaristas
que ocuparon la residencia del embajador de Japon en Lima, en
diciembre de 1997) abogaron en favor del general Marky, a quien
calificaron como un "oficial honesto que debe quedar libre"
-según Fujimori- y que "ha dejado en Ayacucho una
huella de hombre honesto, serio, correcto y de un buen militar",
según Cipriani, quien exigió que se respeten los
derechos humanos del general !!.
A
fines de marzo de 1999, el flamante Ministro de Trabajo, Jorge
Mufarech tuvo la osadía de denunciar la existencia de una
mafia en las Aduanas del Perú, que según sus investigaciones
habría recibido grandes coimas para ocultar un masivo contrabando
que ocasionó pérdidas al estado peruano por unos
10,000 millones de dólares, durante todo el período
de gobierno fujimorista. La acusación la dirigió,
entre otros, contra una amiga de Fujimori, la Superintendenta
de Aduanas, Carmen Higaona y a varios de sus más cercanos
colaboradores. El escándalo comprometió a funcionarios
del entorno de Fujimori. El Ministro Mufarech fue forzado a renunciar.
El
14 de abril Fujimori, tras despedir a sus seis ex-ministros "renunciantes",
dijo que las denuncias de corrupción habían sido
precipitadas y exigió "que se muestren las pruebas",
a pesar de que el ahora ex ministro Jorge Mufarech ya había
cumplido con entregarlas tanto al Presidente así como a
un Fiscal.
"Esta
ola de corrupción es el síndrome de los últimos
días. Fujimori ha juntado gente de todo pelaje en su organización,
reclutada entre los que tenían apetito para acceder a la
administración pública, que sienten los pasos del
fin del gobierno y se apresuran a llenar los bolsillos",
declaró a Inter Press Service el sociólogo Alberto
Panessi.
Destrucción
del Estado de Derecho en el Perú
En
su aventura totalitaria el presidente Fujimori aniquiló
al Tribunal Constitucional, a fin de evitar que sus aspiraciones
de reelección presidencial fueran rechazadas por este órgano
supremo del Poder judicial en el Perú, que se atrevió
a emitir un dictamen contrario al que Fujimori y sus aliados esperaban.
Enseguida Fujimori, al margen de lo que manda la Constitución,
creó organismos fantasmas, carentes de sustento constitucional,
("Comisiones Ejecutivas") a fin de despojarle de sus
funciones y someter bajo su autoridad a los Tribunales de Justicia
y a la Fiscalía de la Nación, colocando a sus amigos
en los cargos de dirección. Para Fujimori el Estado de
Derecho "es un discurso de los politiqueros".
Fujimori,
con la complicidad de la mayoría oficialista en el Congreso
anuló arbitrariamente las principales funciones asignadas
al Consejo Nacional de la Magistratura (organismo que fiscaliza
la conducta funcional de los jueces) y a la Academia de la Magistratura,
para después poder colocar a algunos jueces ineptos y corruptos
en tribunales claves, a los cuales les correspondía pronunciarse
en asuntos como la reelección presidencial, el Referendum
convocado por la oposición, denuncias de corrupción,
entre otros casos.
Esta
certeza, de la inexistencia de un Estado de Derecho en el Perú,
lo han confirmado no sólo expertos constitucionalistas,
entre ellos el doctor César Landa(1) , profesor de la Universidad
Católica del Perú, sino también instancias
internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, y el Departamento de Estado de los Estados Unidos en
sus más recientes informes sobre el Perú.
Con
toda razón en su reciente informe sobre los derechos humanos
en el mundo el Departamento de Estado norteamericano afirma que
"El Perú es una república con un sistema político
multipartidario y un Poder Ejecutivo dominante, que con frecuencia
utiliza su control sobre los poderes Legislativo y Judicial, ocasionando
un detrimento al proceso democrático"". Agrega,
además, que aunque ""La Constitución estipula
la existencia de un Poder Judicial independiente,...en la práctica
el sistema judicial es ineficiente, con frecuencia corrupto, y
fácilmente manipulado por el Ejecutivo."
Respecto
al uso sistemático de la violencia, el Departamento de
Estado sostiene que "La Constitución prohíbe
la tortura y el trato inhumano o degradante. Sin embargo, en la
práctica la tortura y el trato brutal de los detenidos
a manos de las fuerzas de seguridad ocurren frecuentemente".
Estas
críticas tan directas de los funcionarios norteamericanos
del Departamento de Estado ocasionaron una serie de berrinches
en las filas fujimoristas. El Presidente de la Corte Suprema de
Justicia, Víctor Raúl Castillo rechazó la
acusación, y afirmó que el informe norteamericano
dice cosas totalmente falsas, "ya que la administración
de justicia en el Perú es autónoma". Nadie
en el Perú le creyó, ni siquiera su amigo Fujimori.
Por su parte, el implacable parlamentario oficialista Daniel Espichan,
quien se jacta de haber mandado a miles de acusados de terrorismo
a la cárcel, mientras era Procurador del Estado para los
casos deTerrorismo, reaccionó diciendo que "en el
Perú hay total respeto a los derechos humanos". Es
decir, Espichan insiste en hacerse el ciego y no ver lo que todo
el mundo observa y comprueba en el Perú.
Más
recientemente el presidente Alberto Fujimori optó por retirar
al Perú del sistema interamericano de vigilancia y protección
de los derechos humanos. Ante esta amenaza, diversos partidos
de oposición en el Perú, además de condenar
al terrorismo, manifestaron que "Denunciamos la pretensión
del Gobierno de apartarse de las sentencias de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, bajo el pretexto de que dicha Corte estaría
liberando terroristas, lo que es falso, ya que la CIDH plantea
el respeto al debido proceso." (2)
Los
parlamentarios de la oposición alertaron a la ciudadanía
de que "con la determinación del gobierno y su mayoría
parlamentaria las personas quedarán sin derecho de recurrir
a la Corte Interamericana cuando sus derechos humanos sean violados".
Agregaron que "Sabemos que, por la intervención a
la que están sometidos el Poder Judicial, el Ministerio
Público y el recortado tribunal Constitucional, los derechos
humanos más que nunca requieren de la tutela de la Corte
Interamericana".
Los
derechos humanos se violan sistemáticamente
El
gobierno de Fujimori tiene en el tema de los derechos humanos
uno de sus puntos más críticos, además de
la falta de un Estado de derecho. Aunque a Fujimori algunos le
aplauden en el exterior por haber controlado la subversión
y el terrorismo, y haber detenido la hiperinflación en
el Perú, también se le critica por la masiva pobreza
y las graves violaciones a los derechos humanos que se están
cometiendo en todo su período de gobierno.
"La
pobreza y el desempleo son las principales formas de violación
de los derechos humanos en el Perú", sostiene el informe
publicado por la Asocición pro Derechos Humanos y el Centro
de Asesoría Laboral, debido a que generan una exclusión
social, una calidad de vida muy precaria, y bastante inestabilidad
en la población" De acuerdo al mencionado informe,
ahora la condición de pobreza corresponde al 50 % de la
población peruana".
Por
otro lado, en las Naciones Unidas (ONU) existen mas de 5,000 denuncias
de desapariciones aún no investigadas, desde 1982 hasta
la actualidad. Los familiares de estos desaparecidos, en su mayoría
población andina y amazónica, siguen reclamando
verdad y justicia. Además hay miles de personas injustamente
encarceladas.
Este
tema de los derechos humanos está enfrentando cada vez
más al gobierno peruano con la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, (CIDH) que cuestionó la falta de un
debido proceso en muchos casos de terrorismo, la prisión
ilegal de inocentes, la práctica de la desaparición
forzada de personas y la total impunidad de los responsables de
graves violaciones a los derechos de las personas.
La
CIDH está exigiendo ahora que el gobierno peruano restituya
en sus cargos a los tres ex integrantes del Tribunal Constitucional
que fueron destituídos en 1997 por oponerse a una nueva
postulación de Fujimori. También exige que se le
devuelva la nacionalidad peruana al empresario de televisión
Baruch Ivcher, atacado por el gobierno por las denuncias que hizo
su televisora acerca de graves casos de tortura y asesinato cometidos
por agentes del servicio de inteligencia al mando del asesor presidencial
Vladimiro Montesinos. Igualmente la Corte Interamericana está
evaluando otras 20 denuncias por graves violaciones a los derechos
humanos en el Perú.
La
respuesta del gobierno peruano ha sido intentar separar al Perú
del sistema interamericano de protección de los derechos
humanos.
Militarización,
pánico, amenazas a la población
La
presión de la comunidad internacional de derechos humanos
obligó al gobierno peruano a eliminar la función
de "jueces sin rostro", que tanto daño había
producido en miles de inocentes enviados a la cárcel por
simples sospechas de simpatía con la subversión.
Esto no significa que haya mejorado la protección de los
ciudadanos frente a la prepotencia del Estado. Por el contrario,
los civiles están ahora en abril de 1999 en una situación
de mayor precariedad y vulnerabilidad que hace dos años.
Actualmente
cerca del 20% de la población peruana vive bajo "Estado
de Emergencia" con sus derechos humanos fundamentales recortados
o negados por el Estado. Esto implica que más de 4 millones
de peruanos no pueden siquiera esperar que se les respete el derecho
a la vida, a la libertad, a no ser torturado, a no ser detenido
sin mandato judicial. Las zonas bajo "Estado de Emergencia"
son gobernadas prácticamente por los Comandos Políticos-Militares.
Con
el pretexto de alcanzar la "seguridad nacional", en
mayo de 1998 el gobierno promulgó una serie de Decretos
Legislativos, supuestamente para terminar con los actos de delincuencia
común como asaltos y secuestros que estaban cometiendo
algunas bandas armadas, y que en la práctica significan:
la negación del derecho de defensa y del debido proceso
a los acusados, la penalización de los menores de edad,
y la militarización de la justicia. Los menores de edad
entre 16 y 18 años de edad ahora también pueden
ser juzgados por los tribunales militares por actos de delincuencia
común.
El
Decreto Legislativo N° 895, así como los siguientes
896 y 897, con el afán de proteger más la propiedad
privada, definen confusamente algunos delitos comunes como "terrorismo
agravado". Otro Decreto, el 899 crea el delito de "pandillaje
pernicioso", para reprimir a las bandas juveniles que protagonizan
actos de violencia en las calles. No se ha tomado en cuenta, para
nada, examinar las raíces de la violencia juvenil, vinculadas
a las gravísimas condiciones de injusticia social y frustración
frente al futuro desesperante.
Otro
Decreto, el N° 900 intenta modificar normas Constitucionales,
que sólo pueden ser cambiadas mediante proceso especial
por el Poder legislativo. A través de ese Decreto el gobierno
trata de obligar a todo el que quiere reclamar con recursos de
Hábeas Córpus y Amparo en favor de personas encarceladas,
a presentarlos sólamente en dos determinadas salas "Juzgados
Especiales de Derecho Público", lógicamente,
donde están los jueces que han actuado con un favoritismo
muy grande hacia Fujimori, como el Juez Percy Escobar Lino.
Otra
perla que exhibe esta legislación para la "Seguridad
Ciudadana", es que a través del Decreto Legislativo
N°. 904 somete a la Policía Nacional practicamente
bajo la tutela del Servicio de Inteligencia Nacional, es decir,
bajo la jefatura del insaciable asesor presidencial Vladimiro
Montesinos. Aunque resulte increíble, esta legislación
ya se está aplicando en el Perú. Por ejemplo,en
julio de 1998 cuatro personas fueron condenadas por un Tribunal
Militar (Consejo de Guerra) a "cadena perpétua",
por utilizar armamento de guerra cuando asaltaron diversos negocios
en Trujillo y cometer actos de secuestro con violencia, y por
herir a una persona. Claro que este tipo de procesos judiciales
ha creado pánico y sentimiento de mayor inseguridad en
la población peruana.
Tal
como lo han proclamado las organizaciones peruanas de derechos
humanos, "urge la derogatoria de los decretos legislativos
sobre "Seguridad Ciudadana", porque violentan diversas
disposiciones constitucionales, exceden las atribuciones que el
Poder Legislativo le otorgó al Poder Ejecutivo, y responden
a una Política criminal represiva inadecuada para enfrentar
esa problemática".
Los
injustamente presos
Más
de 18,000 de los cerca de 26,000 presos que existen en las cárceles
del Perú acusados de diversos delitos se encuentran como
"inculpados", es decir, que tanto ellos como el poder
judicial ignoran el motivo real de su estancia en la prisión.
Simplemente no han sido juzgados. Entre los inculpados hay personas
que llevan mas de ocho años de cárcel. Muchas de
estas personas fueron señaladas por presuntos "arrepentidos
del terrorismo" como "terroristas" o "subversivos",
sin prueba alguna.
Además
existen pueblos enteros en los Andes peruanos que viven bajo el
temor de la captura por parte de la policía y del ejército,
acusados de haber apoyado colectivamente la subversión.
Miles de peruanos se encuentran en la condición de requisitoriados
por los tribunales militares y civiles, sin que ellos mismos lo
sepan. Debido a esta causa, pueden ser detenidos en el momento
mas inesperado.
Por
otro lado, sólo 450 de los cerca de 2,000 inocentes encarcelados
bajo el cargo de subversión y terrorismo han sido amnistiados
en los ultimos tres años tras una larga lucha de sus familiares
y los grupos nacionales e internacionales de derechos humanos.
Este proceso de reparación del daño, liberando a
los inocentes, se ha detenido. Fujimori espera una coyuntura favorable
en la que pueda utilizar políticamente estos actos de justicia
en favor del mejoramiento de su imagen.
Las
condiciones de prisión
La
caracterización de las celdas como cárceles-tumba
no es una exageración. Los penales de Yanamayo y Challapalca
(este último localizado a 4,800 metros sobre el nivel del
mar, en el departamento de Puno) así como otros en los
que se ha colocado a los acusados de subversión y terrorismo,
y también a presos por delitos comunes lo confirman. Casi
ninguna de las carceles peruanas reúne las condiciones
mínimas establecidas por las Naciones Unidas para el tratamiento
de prisioneros. En el sistema fujimorista se entiende que los
presos no tienen derechos de ningún tipo.
En
noviembre de 1998 una delegación de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos constató en el Perú
"la vigencia de un regimen extremadamente riguroso en los
penales, que incluye reclusiones de individuos por 23 horas al
día, en espacios muy pequeños, y en condiciones
de hacinamiento. Este régimen puede producir enfermedades
irreversibles por la falta de ejercicios físicos"
sostuvo la referida Comisión.
La
Respuesta de la sociedad civil
Diversos
sectores de la sociedad peruana han reaccionado muy críticamente
con acciones de desobediencia civil para enfrentar la destrucción
del Estado de Derecho en el Perú. Especialmente los estudiantes
universitarios, y los trabajadores del campo han manifestado públicamente
su oposición al autoritarismo fujimorista, organizando
huelgas y marchas de protesta por diversas regiones del país.
La
cadena de acciones de desobediencia civil tuvo su punto mas elevado
el pasado 28 de abril, con la realización, por primera
vez en los 9 años de Fujimorismo, de un Paro Nacional ,
en el que la población manifestó masivamente su
rechazo a la política dictatorial del gobierno actual y
a sus pretensiones de perpetuarse en el poder. En este mismo sentido,
el Foro Democrático, que aglutina a importantes sectores
políticos, académicos, sindicales, propugna una
candidatura única de la oposición, para enfrentar
electoralmente unidos a toda la maquinaria del fujimorismo que
intentará nuevamante su reelección.
Recogiendo
la aspiración de los sectores críticos de la población,
el Foro Democrático que ya demostró su poder de
convocatoria, al haber reunido cerca de 1 millon y medio de firmas
en contra de la reelección se propone desarrollar este
año un proceso de transición y refundación
democrática basada en la unidad de acción de las
fuerzas de oposición para lograr una descentralización
efectiva y verdadera, la salida de emergencia de la crisis económica,
y elecciones libres, sin fraude ni reelección. Asi busca
un gobierno unitario de Transición Democrática en
el año 2,000. Noble objetivo, que merece todo nuestro apoyo.
(FIN)
Nuremberg,
julio de 1999
1.
El Constitucionalista César landa afirma:"Nunca antes
como ahora el ejercicio del poder político gubernamental
ha llegado a amenazar y a cuestionar la propia jurisdicción
constitucional, como ha quedado evidenciado en los últimos
años....Dicho en otras palabras, muestra los límites
del control constitucional del frágil Estado de Derecho
peruano, administrado por las mismas autoridades que en 1992 no
tuvieron reparo en quebrantar la institucionalidad constitucional,
clausurando entre otros organismos constitucionales al Tribunal
de Garantías Constitucionales, por considerar que sus resoluciones
no eran conformes con el proyecto político y económico
promovido por el gobierno y los poderes fácticos"."
Protección de los derechos fundamentales a través
del Tribunal Constitucional,, en Pensamiento Constitucional, Pontificia
Universidad católica del Perú, Añ0 V N°
5, Lima, Noviembre de 1998."Págs. 79 y 80.
2.
El Comunicado fue difundido el 6 de julio de 1999 con las firmas
de los congresistas Henry Pease García, de Unión
por el Perú, Gustavo Mohme Llona, de Democracia y Solidaridad;
Luis Guerrero Figueroa, de Perú Ahora, y representantes
del Partido Aprista Peruano, Acción Popular, Partido Popular
Cristiano, entre otros.