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Premio
de Solidaridad de Bremen
A la Comisión de Madres y Familiares de los desaparecidos
alemanes y con ascendencia alemana
Discurso de Elsa de Oesterheld
Bremen 21.02.05.
Señoras
y Señores:
Es muy difícil
expresar con palabras la emoción que siento en este momento
por tener el privilegio de haber sido designada para representar
al Grupo de Familiares de Alemanes y de Procedencia Alemana desaparecidos
en Argentina durante la dictadura que asoló nuestro país
desde el año 1976 al año 1983, para recibir en su
nombre el Premio a la Solidaridad que otorga esta maravillosa ciudad
de Bremen como reconocimiento y estímulo a sus descendientes
por su lucha permanente en el reclamo de una justicia que hasta
ahora no llegó.
Nada hacía
suponer que nuestro pueblo sería desgarrado desde su base
más profunda por un ejército asesino e ignorante de
la ley, que inmoló a la generación más capacitada
que exigía un cambio de las políticas inoperantes
y antidemocráticas que conducían al país. A
partir de ese momento, el pueblo argentino vivió en el terror,
esperando cada día el regreso de sus seres queridos al seno
de su familia, porque si demoraba era casi segura su desaparición.
A los que no
tuvimos la suerte de conservarlos, nos convirtieron en seres fantasmales
deambulando por todos los lugares imaginables donde se suponía
encontrar una respuesta sobre la "desaparición"
de su familiar. Por supuesto que todos los recursos legales a que
se recurría tenían la misma respuesta de los funcionarios
oficiales: "se desconoce su paradero", "está
desaparecido". De los que nos tocó vivir esta absurda
realidad para un país civilizado, en lugar de destruirnos,
nos movilizó porque el dolor es mucho más fuerte que
el miedo al que creyeron someternos.
Pero este dolor
se transformó en fuerza y decisión para no claudicar,
y seguimos en esta lucha que lleva casi treinta años, algunas
veces con desaliento pero con la exigencia absoluta de reclamar
justicia. Este reclamo no puede detenerse, por los que ya no están
y por las generaciones que nos suceden. Cosas de este tipo no pueden
suceder nunca más.
Felizmente,
esta fuerza inagotable de pocos se fue transformando en miles, creándose
las instituciones de derechos humanos que se convirtieron en aliados
indiscutibles.
En toda esta lucha estaban también pequeños grupos
de familiares pertenecientes a diversas colectividades nacionales
radicadas en nuestro país, afectados por la desaparición
de algún familiar. En nuestro caso se trató de los
alemanes y descendientes de alemanes y debo nombrar particularmente
la persona que formó este grupo y los animó a defender
el derecho a reclamar justicia para sus seres queridos. Esta señora
fue Ana María Zieschanck, ya fallecida, que con su fuerza
inició a este grupo que hasta hoy sigue sin decaer a pesar
de los años transcurridos con la decisión de continuar;
aquí debo agregar especialmente a la señora Ellen
Marx, que con un espíritu de lucha ejemplar continúa
hasta hoy participando en el trabajo que se inició sobre
finales de los años 70 y que por su salud un tanto resentida,
lamentablemente no nos puede acompañar en esta ceremonia
de entrega del premio con el que se nos honra - junto a la Coalición
para la Lucha contra la Impunidad en Argentina
Esta síntesis
que lleva tantos años de trabajo, también arrastra
momentos de gran desaliento, producto de los años que pasaron
sin ver los resultados esperados.
Pero el día que se recibió el anuncio de este premio,
fue, por su significación moral, un estímulo que puso
en marcha nuevamente algo que ya pensamos que no se superaría
y sin ella la vida no tiene sentido: la esperanza.
La ciudad de
Bremen con el apoyo a esta iniciativa ha devuelto la confianza y
este grupo sabe desde ahora que no capitulará porque siempre
habrá personas que sigan luchando por la vida y la justicia.
El agradecimiento
de todos por este gesto no tiene palabras que lo exprese, son las
que se usan habitualmente, pero las acompaña también
nuestro corazón. Muchas.... muchísimas gracias!!

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